Christopher Nolan, una de las almas máter del cine contemporáneo, se ha convertido durante los últimos años en uno de los focos de atracción más portentosos del Hollywood moderno. Su capacidad para dotar de cierta profundidad a productos más bien comerciales ha provocado que su cine sea visto desde un prisma que reflecta una mirada polémica a cada película que lleva su firma. Aunque su lenguaje cinematográfico ha confeccionado la mejor trilogía del cine de superhéroes hasta la fecha, ha escarbado en la psique humana con Origen o traído al presente, aún con algún que otro lapsus, uno de los episodios más tensos y complejos de la historia bélica con Dunkerque, es su autoconsciencia la que le penaliza frente a los críticos más duros. Hablamos de un cineasta total que en su momento desechó la idea de ver películas en Netflix, defendiendo que su cine está hecho para verse en salas (y no en un ordenador).

Fue su romanticismo el que le llevó a protagonizar el pasado Festival de Cannes, donde (des)restauró la '2001: Una odisea del espacio' de Kubrick en 70 mm, recibiendo algunos comentarios desafortunados por ello. La mayoría de ellos hacían referencia a la modificación cromática de las imágenes, bromeando sobre Instagram y la selección de filtros que había elegido Nolan para modernizar la obra cumbre del maestro. Fue su clasicismo el que habló cuando señaló, a colación de la factoría Disney-Marvel, que las películas de verdad no necesitan escenas post-crédito.
No en vano, Nolan es un cineasta acusado de ser complejo intentando soslayar su narrativa a base de tupidos velos con los que despistar al espectador. O lo que es lo mismo, hacerse el difícil innecesariamente. A pesar de no tener Oscar, BAFTA ni Globo de Oro, en su currículum figuran algunas de las mejores películas del cine contemporáneo. Su trabajo nos ha contado un crimen terrible al revés, nos ha regalado un viaje casi metafísico sobre el amor humanístico a través de la mecánica cuántica, se ha adentrado en el mundo de los sueños de forma ensayística y ha configurado al Batman más trágico y despiadado -y al mejor Joker, dicho sea de paso-. Hitos muy complejos, teniendo en cuenta que ha seleccionado con precisión sus temáticas y las ha desgranado (a veces de una forma más incisiva, a veces de manera más superficial) con el objetivo de convertirlas en un éxito comercial.
Un director con todas las letras
Quizá sea ese el valor del director de 'Interstellar' o 'El Caballero Oscuro', el ser capaz de hablar con sencillez de temas complicados. Si nos basamos en las notas de plataformas como Rotten Tomatoes, su filmografía no comprende ni una película mala, ni siquiera floja. Críticos, cinéfilos y aficionados ocasionales al séptimo arte, están de acuerdo en que, por mucho que Nolan se empeñe en parecer un carca chapado a la antigua, sus películas poseen un halo especial que le hacen ser invencible en taquilla. Ha entendido a la perfección la dinámica de los nuevos tiempos y ha sabido evolucionar con ella. Por esa razón, hemos decidido guiarnos por miles y miles de votos, seguramente alguno de ellos tuyo, para establecer una clasificación, de peor a mejor, en la que, además, aportamos nuestra perspectiva. ¿Tiene sentido lo que refleja Rotten Tomatoes del cine de Christpopher Nolan?