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'Edén': La sala de espera de la muerte

Miguel Ángel Pizarro Viernes 28 octubre 2022

Cortometrajista con una amplia experiencia, Estefanía Cortés se lanza al largometraje con 'Edén', que llega a salas comerciales tras su paso por la sección Punto de Encuentro de la 67ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, la Seminci. Un debut con el que la directora madrileña muestra un estilo visual muy propio con el que se muestra a una creadora cuya narrativa evoca a la de los primeros filmes del griego Yorgos Lanthimos, esos que hacía antes de comenzar a rodar en inglés.

Edén

La cinta comienza con Charlotte Vega con los ojos vendados, siendo llevada a un sitio misterioso. Ya de por sí, la escena, sin decir nada, crea tensión y una atmósfera opresiva. Pronto, Cortés, quien también firma el guion, muestra sus cartas. Cuatro desconocidos son citados en un lujoso balneario para suicidarse, gracias a una empresa clandestina que se encarga de facilitarles la muerte, Edén, que da título a la cinta. Por supuesto, el lugar es un escenario propio del lujo aséptico, con una puesta en escena inmaculada y minimalista, con claros tonos fríos, inclusive en su fotografía, obra de Pedro Vendrell Martínez.

Ese espíritu minimalista está impregnado también en sus diálogos, que son parcos, crudos y ásperos. Sin duda, Cortés muestra un estilo que se diferencia mucho del de otras directoras españolas contemporáneas, pues esa mirada fría y esa narración austera se alejan de la calidez de Alauda Ruiz de Azúa con 'Cinco lobitos' o de Carla Simón y sus historias de estío con 'Verano 1993' y 'Alcarràs'. Es más, diríase que está más cerca de la mirada incómoda de Carlota Pereda con 'Cerdita', dado que su relato tiene un trasfondo violento, brutal y tremendamente sórdido, con el que no pretende agradar per se.

Edén

Espíritu y mirada de autor, pero le falta forma

Ahora bien, el resultado final no es tan redondo como el de la mentada 'Cerdita'. Tras una carta de presentación magnífica, con Charlotte Vega con cara de circunstancia y una Marta Nieto que parece haber sido poseída por Isabelle Huppert, la cinta da bandazos tras su planteamiento. Sí, aborda el suicido como si de un cirujano se tratase. Esto permite ver todo el relato con distancia y que, cada uno de los cuatro suicidas, esconde un trasfondo oscuro; especialmente en el caso de Israel Elejalde, un padre de familia con instintos perversos. Pero Cortés no termina de rematar la jugada, no consigue llegar al nivel de violencia aséptica de, por ejemplo, Michael Haneke.

Edén

El resultado es un intento de hacer algo diferente a medio gas. Sí, se ve el espíritu de una directora que puede ir perfeccionando su afilada mirada y, es más, es de esperar que siga esa senda. 'Edén' es una propuesta que podría catalogarse con un 'progresa adecuadamente', de aquellos que puntuaban en la antigua LOGSE. Con un reparto en el que destaca especialmente Ramón Barea como esa fuente de sabiduría (lástima que su personaje no haya dado para más), esta ópera prima tiene alma, pero le falta forma.

Nota: 6

Lo mejor: Su puesta en escena, su fotografía y la presentación de los personajes son magníficos. Sus cuatro actores saben repartirse las cuatro diferentes caras del suicida.

Lo peor: Su segunda parte no es tan redonda.

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