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'Érase una vez...': El lado taciturno de los cuentos

Miguel Ángel Pizarro Viernes 27 noviembre 2020

Tras su polémica salida de Pixar, Brenda Chapman salta al cine de imagen real con una historia que, curiosamente, retoma un vínculo que el propio Disney planteó en los años 50, pues fue el empresario el que "hermanó" a dos icónicos clásicos de la factoría: 'Alicia en el país de las maravillas' y 'Peter Pan'. Ahora, la cineasta plantea el qué hubiera pasado si los protagonistas de las obras de Lewis Carroll y J.M. Barrie hubieran sido hermanos con 'Érase una vez...', una reinterpretación protagonizada por Angelina Jolie.

Un planteamiento interesante, con el que Chapman aborda la mirada fantástica de los cuentos infantiles con una base real, lo que hermana al filme, cuyo guion escribe Marissa Kate Goodhill, con filmes como 'Descubriendo Nunca Jamás' o 'David Copperfield'. La cinta, tiene varios momentos que, sin duda, son guiños tanto a 'Peter Pan' como a las dos novelas de Alicia, 'Alicia en el país de las maravillas' y 'Alicia a través del espejo', con la pequeña Keira Chansa jugando a la fiesta del té con el Conejo Blanco o el joven actor Jordan Nash luchando contra piratas en el lago cerca de la casa familiar.

Érase una vez...

Pero el filme busca una mirada adulta, que obligue a los niños a utilizar su imaginación para poder escapar de la realidad. Es ahí donde la cinta no consigue calibrar del todo la parte dramática con lo fantástico. Pese que la intención del guion de Goodhill es convertir a Alicia y Peter Pan en dos protagonistas de una historia dickensiana, el problema es que el drama, la tragedia, el tremendismo acaban desbordando un relato que apuntaba a ser más cálido, con su inspiración en las obras de Carroll y Barrie enterradas en un relato que, bajo el manto de adulto, es una historia taciturna y plúmbea.

La tragedia de Peter Pan y Alicia

Chapman intenta hacer de 'Érase una vez...' una mezcla de 'El jardín secreto' y 'Un puente hacia Terabithia'. El resultado es muy regular, pues las escenas fantasiosas, con los niños imaginando surcar los mares de Nunca Jamás o introducirse en el País de las Maravillas funcionan, así como también aquellas en las que ven al Capitán Garfio o a la Reina de Corazones y la Reina Roja.

Érase una vez...

Sin embargo, sus personajes adultos caen en una espiral de autodestrucción -consecuencia de una terrible tragedia familiar- que el guion del filme no sabe gestionar. De nada sirve que sus dos niños protagonistas estén brillantes, cuando sus actores adultos, Angelina Jolie y David Oyelowo principalmente, llevan a sus espaldas a dos personajes excesivamente melodramáticos, cuyas interpretaciones acaban siendo demasiado tremendistas.

El resultado es una película que queda muy lejos de los dos trabajos anteriores de Chapman como directora, pues viene de firmar la notable 'Brave (Indomable)' y, sobre todo, la magnífica 'El príncipe de Egipto'. Como le pasó a Andrew Stanton con 'John Carter' y a Brad Bird con 'Tomorrowland', la cineasta debe volver al cine de animación, que es donde ha logrado brillar con voz propia y una mirada diferente.

Nota: 5

Lo mejor: Los momentos de fantasía que protagonizan los niños actores.

Lo peor: Su historia acaba siendo plomiza, con una tragedia familiar que introduce a sus personajes en una innecesaria espiral de autodestrucción.

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