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'Géminis': Ang Lee dirige una historia que se queda a medio gas por culpa de un guión insuficiente

Héctor Hierro Viernes 11 octubre 2019

Cuesta imaginarse el séptimo arte sin las dosis de acción propias del género. Espectáculos audiovisuales que tratan de conmover al espectador a través de estrafalarias y rimbombantes escenas que sacuden la cámara una y otra vez. Montajes que, con el paso de los años, pisan más el acelerador ofreciendo una variedad sumamente estimulante que hace que cueste asimilar todo lo que está ocurriendo en la pantalla. 'Géminis' es una película más dentro de este género, añadiéndole ingredientes de ciencia ficción y de un suspense que nunca llega a sorprender.

'Geminis'

Bajo la dirección de Ang Lee se esconde una película que guarda muy pocos detalles a destacar. Difícilmente terminará siendo una producción que se quede en nuestra memoria a pesar de suponer un nuevo intento revolucionar el sector de manera técnica por parte del director de 'La vida de Pi'. Su sello si que se percibe en cómo se encuentra rodada la película y la información que se muestra al espectador para que este saque sus propias conclusiones y vincule hilos que el guion ni se ha esforzado en explicar.

'Géminis' trata de mostrar una intimista reflexión de un hombre de 51 años que está agotado de la vida que ha llevado y cuyos fantasmas del pasado le atormentan día y noche. Estos mismos "fantasmas" se materializan y toman identidad en su versión más joven con la que puede ver una segunda oportunidad de redimirse. Esta redención tristemente no se crea en un guion que peca de querer aportar un granito de arena que se desvanece, precisamente, por no ahondar correctamente en una trama que podría haberse desarrollado de mejor manera. El juego con los traumas o el límite de lo ético en la creación de vida humana son dos fuentes muy interesantes en las que basarse y crear un guión. De hecho, sólo con la primera de ellas podemos tener una historia tremendamente interesante (véase 'El francotirador'); pero 'Géminis' no destaca en ninguna ni termina haciendo una sinergia destacable. En otras palabras, ni será recordada como una gran película de acción ni tampoco como una grandísima historia de ciencia ficción. No saca completo partido a ninguno de sus dos mundos, aunque sí que sabe situarse en una posición intermedia con bastantes altibajos.

El pasado y el presente en tres dimensiones

Funciona a nivel técnico por la apuesta a punto de unos 120 fotogramas por segundo que aumentan la fluidez de cada secuencia de acción y las hacen tremendamente atractivas de ver. Su gran virtud, a pesar de todos los "peros" que podamos encontrar a su historia, es la tecnología 3D. Aunque su visionado cueste un poco más que una entrada normal, este formato es el perfecto para disfrutar de esta película. No será una producción que pase a la historia, pero sí que es una buena experiencia en tres dimensiones. Ang Lee ha sabido jugar con la puesta en escena para que no nos acostumbremos de manera rápida al efecto de esta tecnología. Saca mucho provecho del mismo desde el primer minuto e incluso, al acabar la película, te das cuenta que lo mejor de la cinta es verla en 3D. Tristemente, el formato no hace a una película grandiosa y mucho menos justifica sus insuficiencias.

 'Geminis'

El reparto está correcto, sin más. Will Smith ocupa y opaca todas las miradas al hacer una interpretación que tampoco se aleja mucho de sus papeles más populares ¿Se puede valorar de mejor manera su doble interpretación? Desde luego, y a los fans más acérrimos del actor este mismo dato les encantará ya que ¿quién diría no a ver a Will Smith enfrentándose a Will Smith con una buena dosis de acción? Seguramente nadie. No es la mejor interpretación de su carrera, pero sabe desenvolverse muy bien contra sí mismo. El resto del elenco pierde bastante fuerza a pesar de una Mary Elizabeth Winstead que resulta convincente. Lo peor, sin lugar a dudas, es su villano (interpretado por Clive Owen) al querer presentar a un antagonista con el que simpaticemos por la causa que trata de trasladar. Esto último no funciona ni aún intentándolo con diálogos extremadamente sencillos de comprender. Su presentación ya deja constancia que no va a ser ni un villano que nos guste, y mucho menos un personaje que nos ponga en duda nuestras convicciones al ver una interesante psicología detrás de su comportamiento.

Hollywood se está esforzando en que los antagonistas de las películas y series no sean meros villanos cliché que quieren hacer cosas malas porque son "los malos". No, pretenden dotarles de una psicología y un modus operandi para que nos interese y que los terminemos denominando más "antihéroes" que antagonistas. No tenemos más que ver el caso de Magneto en la saga 'X-Men', Thanos en 'Vengadores: Infinity War', Walter White en 'Breaking Bad' o incluso Pablo Escobar en 'Narcos' para percatarnos de que un gran villano hace que una historia sea más interesante y atractiva. Estos últimos personajes, aun haciendo crímenes extremadamente injustificables, gustan al espectador. Cumplen la regla de "te odio, pero te quiero". Esto no ocurre ni de lejos con el personaje de Clive Owen, siendo un elemento más que lastra una historia que cada vez cuenta con mayores piedras en su camino.

'Geminis'

¿Qué hay acerca de los efectos especiales? Es difícil sacar una valoración general de susodicho apartado teniendo en cuenta que hay escenas en las que es imposible no pestañear varias veces al ver a un joven Will Smith increíblemente bien conseguido. Sin embargo, también hay otras secuencias en la que cuesta creer que se esté viendo la misma película al ver al mismo actor con un aspecto que no hace justicia a lo que se había visto minutos atrás. Es una de cal y otra de arena. Hay fotogramas dignos de capturarse y compararlos con el Will Smith que todos y todas conocimos en 'El príncipe de Bel-Air', mientras que hay otros momentos que directamente se preferiría jamás haber visto. A pesar de este sabor agridulce, se agradece muchísimo la dirección que ha dado Ang Lee porque a través del juego de luces y sombras consigue cumplir la ardua tarea de disimular perfectamente el paso de los años entre los dos Smith.

Nota: 5

Lo mejor: Will Smith dándolo todo con sus 51 años. Su formato en 3D. Sus efectos especiales.

Lo peor: Un guión que peca de querer aportar y termina restando. Un tedioso y olvidable villano. Sus efectos especiales.

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