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'Ha nacido una estrella': Bradley Cooper y Lady Gaga brillan en un musical predecible

Javi P. Martín Viernes 05 octubre 2018

'Ha nacido una estrella' es un triple salto mortal. Lo es para Bradley Cooper, que se estrena como director y coguionista con el tercer remake de una película de 1937, que fue protagonizada por Judy Garland en 1954 y por Barbra Streisand en 1976. Un clásico del cine estadounidense y una vara de medir que le podría haber venido grande (las dos versiones anteriores fueron nominadas a varios Oscar, y la de Streisand ganó el de mejor canción). Y es también un salto para Lady Gaga, que debuta en la gran pantalla después de haber protagonizado dos temporadas de 'American Horror Story', el cajón de sastre de divas gays de Ryan Murphy.

'Ha nacido una estrella'

Les sale bien la prueba, por difícil que sea. 'Ha nacido una estrella' podría ser la 'La La Land' de este año (y más después de haber visto 'First Man', lo nuevo de Damien Chazelle, que tira por otros derroteros muy alejados): un drama sobre la industria y la fama con varias canciones muy buenas y una historia de amor algo trágica en el centro.

La historia, igual que en las anteriores versiones, sigue a dos músicos enamorados. Él, Jackson Maine, es una estrella del rock en baja forma con problemas de oído y un agudo alcoholismo. Ella, Ally, es una camarera con vozarrón a la que la industria ha rechazado por no estar a la altura de los estándares estéticos y físicos. Es decir, por ser fea, algo que dice ella misma varias veces, y por su gran nariz (algo que también ocurría en la versión de Streisand, ambas cantantes comparten más de un atributo). Jack encuentra a Ally cantando en un bar de drag queens, donde trabajan dos travestis interpretadas por Shangela y Willam, conocidas concursantes del reality 'RuPaul's Drag Race', por si la presencia de Lady Gaga no fuera reclamo suficiente para el público gay. Jack y Ally viven una de esas noches de ensueño en las que parece que se para el tiempo mientras recorren la ciudad sintiendo una conexión especial. Dos cosas se hacen patentes en este primer tramo: la magnética química entre Bradley Cooper y Lady Gaga, sobre la que se sustentará toda la película, y que esta es una de esas películas en las que pasarán cosas increíbles que querrás creerte. 'Ha nacido una estrella' es la historia de un sueño que se cumple. Y que después se convierte, por momentos, en pesadilla.

El trillado guion, firmado por Cooper, Will Fetters ('Recuérdame') y el veterano Eric Roth (ganó el Oscar por 'Forrest Gump' y estuvo nominado por 'El dilema', 'Munich' y 'El curioso caso de Benjamin Button'), no es lo más destacable del conjunto, aunque hace bien su trabajo de contemporarizar la historia clásica con detalles como la presencia de YouTube (que hace famosa a Ally) o los guiños a 'Saturday Night Live' con Alec Baldwin de presentador.

'Ha nacido una estrella'

También es muy de hoy en día la transformación a la que se somete el personaje de Lady Gaga cuando "se vende" a la industria del pop. Curiosamente, Ally empieza como una cantautora tirando al folk y acaba siendo un producto sexualizado de pelo teñido. Cualquier parecido con la carrera real de Lady Gaga es coincidencia, y una lectura simplista que harán los que desprecien la música de la de artista neoyorquina solo por ser comercial.

No es especialmente interesante ni novedoso el conflicto entre arte e industria, y quizá está algo empañado por una visión que menosprecia ciertos géneros musicales. La película parece en algún momento glorificar la figura tóxica del artista atormentado, como este Jack alcohólico que hace daño a los que le rodean y solo entiende su música como válvula de escape.

Funciona mucho mejor la historia de amor entre ellos, gracias a la química y a una construcción de los dos personajes muy eficiente, que necesita pocas escenas para que nos embarquemos en el viaje. 'Ha nacido una estrella' tiene un primer acto impecable que hará que le perdonemos muchas cosas cuando la historia se quede algo estancada y sea demasiado previsible.

En la relación entre ambos también hay un interesante estudio de las dinámicas que se forman entre un hombre y una mujer cuando hay egos y carreras de éxito de por medio. Jack acaba empeorando en sus hábitos cuando presencia el meteórico ascenso de Ally, y esta tiene que calibrar su momento con el descenso a los infiernos de su pareja. Ally no es presentada como una víctima, sino como una mujer que decide perdonar, entender y buscar un equilibrio entre su carrera y su vida personal. Es un acercamiento complejo en los tiempos del empoderamiento y los movimientos feministas y que da para debate.

Las verdaderas estrellas: Lady Gaga y las canciones

'Ha nacido una estrella'

Hay varias interpretaciones destacables. Sam Elliott cumple como el sufridor hermano mayor y empleado de Jack, Bobby. La relación entre ambos es complicada y da para una buena subtrama que además aporta profundidad al personaje de Cooper.

Este hace un trabajo de interpretación de altura, como nos tiene acostumbrados. La ronca voz de Jack se aleja de la que tiene en realidad Bradley Cooper, que ya demuestra versatilidad vocal doblando a Rocket Racoon en el Ha nacido una estrella. Se dice que el actor preparó durante meses esta característica, y da buenos resultados.

El grupo de conductores que acompaña al padre de Ally, interpretado por Andrew Dice Clay, dan una nota cómica y ligera, que funciona tanto como el amigo gay de Ally, Ramón, interpretado por Anthony Ramos.

Pero todos ellos quedan eclipsados por lo sorprendente que es la interpretación de Lady Gaga. No es que Stefani Germanotta (debe de ser la única cantante cuyo nombre artístico mola menos que su nombre real) se descubra como la mejor actriz del año (aunque podría ser nominada al Oscar dependiendo de su competencia). Pero su transformación de diva extravagante e icónica del pop en chica normal es casi milagrosa. Lady Gaga consigue convertirse en una joven soñadora, adorable y vulnerable, en la que el público quiere verse identificado. Solo cuando se sube al escenario y desata su chorro de voz se convierte en una estrella, algo con lo que todos hemos soñado alguna vez en la ducha.

'Ha nacido una estrella'

Y por supuesto, 'Ha nacido una estrella' no sería nada sin sus canciones. La propia Lady Gaga ha participado en la escritura de la mayoría, e insistió en que los números musicales se rodasen en directo frente a público real (y de ahí aquellas famosas fotos de Lady Gaga y Bradley Cooper dando conciertos en festivales como el Coachella). Gracias a esto, temazos como 'Shallow' (el primer número musical a lo grande, que termina de meterte en la película), 'Always Remember Us This Way' o 'I'll Never Love Again' son toda una experiencia cinematográfica que nos recuerda por qué los musicales son capaces de convertirse en fenómeno.

Nota: 8

Lo mejor: La química entre sus protagonistas y las canciones

Lo peor: Lo previsible y manido del guion

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