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'Los Estados Unidos contra Billie Holiday': Macedonia de una fruta extraña

Luisa N. Jabato Miércoles 31 marzo 2021

Southern trees bear a strange fruit

Blood on the leaves and blood at the root

Black bodies swingin' in the Southern breeze

Strange fruit hangin' from the poplar trees

Aunque el COVID haya sido el tema estrella del 2020 eclipsando nuestra memoria, muchas cosas han pasado en el último año. Por ejemplo el pasado 25 de mayo, cuando George Floyd, un hombre negro, fue asesinado por cuatro policías. Se desató entonces una oleada de indignación y protestas a lo largo de todo Estados Unidos, pero seis meses después, el 6 de enero de 2021, el Capitolio fue asaltado y volvió a entrar en él la bandera confederada, símbolo racista de la supremacía blanca. En la plaza, delante de uno de los edificios más representativos de la democracia, una horca. Han pasado 82 años desde que Billie Holiday grabó por primera vez 'Strange Fruit', canción que se convertiría en insignia del movimiento por los derechos civiles, y en Estados Unidos todavía se lincha a la población negra.

Cuenta Lee Daniels, director de 'Precious' y 'El mayordomo', que aunque conocía a Holiday y aquel tema, no conocía la historia que se escondía detrás. 'Los Estados Unidos contra Billie Holiday' no es el biopic de una cantante, es el biopic de una canción que llegó a exponer a la vergüenza a un gobierno y a una nación, dispuestos a cualquier cosa por silenciarla. Pero la película no está a la altura de semejante responsabilidad.

'Los Estados Unidos contra Billie Holiday'

Billie Holiday, interpretada por la cantante Andra Day en su debut como actriz, fue una de las tres voces femeninas más importantes y reputadas de la historia del jazz, la mayor influencia de Frank Sinatra, además de heroinómana, bisexual y una rebelde. Aunque fue un símbolo para la comunidad afroamericana del éxito y la integración, Holiday convivía con la segregación, el racismo y fue duramente sentenciada por cada una de sus debilidades. Triunfar es una responsabilidad, estar en el punto de mira del público y los medios es una carga, y lo es más si eres mujer, negra y pobre y te ves injustamente obligada a lastrar con el cometido de ser impecable, abriendo el camino a los demás, a los que vienen detrás, y como única abanderada forzosa, representas. Y Day parece entender esa pesadez que no dejaba libre a una estrella como Holiday, que encontraba en las drogas una vía de escape a las relaciones tóxicas, las únicas que llegó a conocer, y al control de los hombres, del sistema y de un mundo que no siempre ha visto más allá de su sexo y el color de su piel. Day no ha necesitado de prótesis o maquillaje para mimetizar a la (otra)cantante, la captura a través de su voz, de su risa y de todo su dolor.

La película se sustenta en dos líneas argumentales: la historia de amor de Holiday y Jimmy Fletcher, y el incesante acoso y persecución a los que el FBI la sometió con la excusa del consumo de drogas, una cortina de humo para obligarla a dejar de cantar 'Strange Fruit', poema musicalizado que alude a los cuerpos de los negros colgados de un árbol en el sur de Estados Unidos. Holiday pasó seis meses en la cárcel por posesión de heroína, le retiraron la licencia para cantar, la maltrataron y ahogaron, pero ella no cambió ni una sílaba de su canción. Con la fuerza de esta historia y la pasión que demuestra su protagonista, el problema reside en una narración desordenada e irregular, donde fallan tanto Daniels como el guion de Suzan-Lori Parks ('Hijo nativo'), que se basa en el libro 'Chasing the Scream' de Johann Hari. Esta obra de no-ficción relata el origen de "la guerra de las drogas" y los graves problemas sociales y de clase que han derivado tanto de la criminalización como de la racialización de las adicciones.

'Los Estados Unidos contra Billie Holiday'

Esta inestabilidad se evidencia sobre todo en la gran cantidad de personajes que rodean a Holiday y que quedan diluidos, carentes desarrollo emocional ante una figura central tan fuerte que los eclipsa. Todos menos, quizá, uno. No es difícil adivinar, aunque solo sea por las escenas que sí aparecen en los tráilers y no en el corte final, que la Tallulah Bankhead de Natasha Lyonne tenía un mayor peso en la trama. El romance que Bankhead y Holiday mantuvieron no fue oficial, pero tampoco un secreto, y como tantas aristas de la artista, Daniels la descubre brevemente en un pastiche de experiencias de la que es difícil sacar una conclusión clara. Al menos en lo que a su orientación sexual se refiere, porque la escena en que, después de ser celebrada como artista principal en el Carnegie Hall, a Holiday se le obliga a usar el ascensor de servicio y no el principal, reservado para los blancos, es de los momentos más potentes de sus 130 minutos. Echamos de menos más de eso.

Tampoco los personajes de Leslie Jordan, un periodista maleducado y cotilla que representa a la prensa más tóxica; Miss Lawrence o Da'Vine Joy Randolph, el séquito que la acompaña, hacen más que girar en la órbita de su protagonista. Estos últimos, sin embargo, al menos sirven para mostrar el poco amor sano que Holiday recibió, en contrapunto con lo que sus parejas masculinas tenían para ofrecerle. Es el personaje de Jimmy Fletcher, interpretado por Trevante Rhodes, el único que tiene una construcción sino más sólida, al menos sí más constante. Fletcher era uno de los únicos nueve agentes negros del FBI en ese momento y al que asignan la misión de integrarse en la vida de Holiday para poder chivar a la agencia todos sus movimientos y facilitar su detención. Fletcher se enfrentó a la compleja encrucijada de hacer su trabajo, aun a sabiendas de estar participando en una cortina de humo racista, o traicionar las leyes en las que tanto cree y un puesto tan difícil de alcanzar para un negro.

Un chute de recuerdos

La escena en la que Fletcher se chuta por primera vez se convierte en un viaje al pasado de Holiday que, como tras el subidón de la droga, va mezclando realidad y ficción entre el burdel en el que se crió y la escena de un linchamiento que la habría motivado a cantar y seguir cantando 'Stranger Fruit' para reivindicar su derecho a la libertad y la vida. Daniels aprovecha todos los recursos estilisticos que tiene a mano, desde el blanco y negro, a los saltos cronológicos y cambios en el ritmo visual, y es así como se tocan algunos de los aspectos más crudos de la vida de Holiday, víctima de violencia sexual al ser empujada, incluso siendo menor de edad, a la prostitución. Pero todo el trasfondo que la convirtió en quien fue, que forjó su carácter, se trata con la misma superficialidad que la mayoría de las tramas, centrándose en el papel que jugó la cantante en la racialización del consumo de drogas del FBI.

'Los Estados Unidos contra Billie Holiday'

Eso sí, una de las apuestas más interesantes del director es la de evitar rehuir de los aspectos más polémicos de la vida de su protagonista, algo excesivamente común en los biopics. Pero si la intención era la de resaltar que seis décadas después todavía reverbera el mismo eco que dejó Holiday en movimientos como el #BlackLiveMatter, a la película le falta mordacidad, descaro, arrojo y rabia. Después de sus muchos desvíos hacia callejones sin salida, el prólogo final, con imágenes de archivo que esbozan la huella que el pasado deja en el presente, no logra el impacto concienciador en el público que sí puede alcanzar, por ejemplo, el final de 'Infiltrado en el KKKlan' de Spike Lee

Sin un hilo conductor consistente, ni en forma ni en fondo, en 'Los Estados Unidos contra Billie Holiday' reina la inconsistencia narrativa entre secuencias que se rompe con excelentes escenas musicales, tan bien rodadas como interpretadas. Y sin embrago, a pesar de sus muchas faltas, algo atrapa e hipnotiza en la historia de una diva que solo quería cantar y ser. Ser a secas. Por suerte en España la película sí llega a los cines de la mano de eOne, mientras que en Estados Unidos, donde tanta falta haría, se estrenó directamente en HULU. 'Los Estados Unidos contra Billie Holiday' está nominada a un Oscar en la categoría de mejor actriz principal gracias al trabajo de Andra Day.

Nota: 6

Lo mejor: Es necesario que conozcamos estas historias y acabar con las minorías silenciadas.

Lo peor: Le falta arrojo, pasión, le falta arrancarse de valor.

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