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CRÍTICA

'Manhattan sin salida': A tiros por la vida

Chadwick Boseman (Black Panther) pasa de Wakanda a Nueva York en el thriller de acción policíaco dirigido por Brian Kirk.

Por Jose Luis Aldámiz-Echevarría Lois 21 de Febrero 2020 | 09:30

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El cine de acción de los 90 marcó una generación. Sus reglas imponían una suspensión de la realidad para concebir un universo en el que héroes hipermusculados hacían el bien a base de tiros. Estas historias influenciadas por la sociedad del rifle y el mandato de Ronald Reagan han ido evolucionando con los años para ir más allá de las armas y buscar nuevas formas de enganche con sus personajes, historias o la diversidad de su acción. Al contrario de esta tendencia, 'Manhattan sin salida' da varios pasos hacia atrás para volver al cine del "Dispara primero, y no preguntes después".

 'Manhattan sin salida'

El guión de Adam Mervis y Matthew Michael Carnahan crea un thriller procedimental reconocible, pero bien hilado. Su relato urbano de policías se remarca en la introducción de una investigación que esconde un misterio en su desarrollo. Desafortunadamente los matices de este entramado se pierden entre tiroteos. El director Brian Kirk confecciona una huida en la que su acción se limita al intercambio de disparos. No obstante, la repetición de este recurso sólo remarca la ausencia de originalidad. En ningún momento se exploran otras situaciones de peligro para aportar versatilidad a su conjunto. En su lugar, Kirk eleva el sonido de los proyectiles en lo que podría considerarse un intento por distraer de las limitaciones de su historia y reparto.

Sin saber a qué agarrarse

La superficialidad es uno de los defectos de esta película. Su temática conlleva uno de los ejemplos más claros de sus contradicciones. A pesar de que todas sus situaciones acaban solventándose con un disparo, su mensaje realiza una denuncia contra la figura del pistolero. En su rol de Andre Davis, Chadwick Boseman afronta la crítica del conflicto personal entre su visión del mundo en blanco y negro y la compleja realidad que le rodea. Este dilema moral atrae en su enunciado, pero queda de lado en un largometraje que olvida su mensaje en favor del fuego cruzado.

 'Manhattan sin salida'

Este poco interés también influye en su elenco. Aun con estrellas del calibre de Sienna Miller o J.K. Simmons, su reparto se agarra a los estereotipos en la confección de su interpretación. La dirección de actores queda en evidencia cuando se comparan la mayoría de escenas en las que no se trata más que la situación y aquellas pocas en las que se ahonda en una disyuntiva emocional. Mientras que los intérpretes se mantienen en las primeras sin poder ir más allá de sus frases de polis duros, en las segundas demuestran su capacidad para exponer sus emociones. Esto supone una desgracia al plantearse las posibilidades que se han perdido con un elenco como este.

Error de protagonista

Cabe destacar que la película también parece sufrir una cierta confusión dentro de sí misma. Aunque Chadwick Boseman destaca en los pósters promocionales, el protagonismo de la historia recae sobre uno de sus secundarios. El personaje de Stephan James es quién se encuentra a si mismo en un peligro constante mientras sufre una evolución interna. Al igual que Harrison Ford en 'El fugitivo', este ladrón huye de una cacería dirigida por el personaje de Boseman con toda una ciudad en su contra. Cierto es que la confusión puede que se deba al carácter culpable del delincuente, pero aceptar esta ambigüedad para centrar el foco sobre James podría haber ido más acorde con la historia de la película.

'Manhattan sin salida' recupera la esencia de la acción de los 90. Este largometraje utiliza las disyuntivas y conflictos personales como simples excusas para llegar a su foco de mayor interés: las armas. Da igual si existe un motivo para usarlas o no, la película demuestra que todo puede solucionarse a punta de pistola, aunque el mensaje sea el opuesto.

Nota: 5

Lo mejor: La dirección de sus tiroteos.

Lo peor: La dirección de sus actores.