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'Ojos de fuego': El superpoder como pesadilla

Pedro J. García Viernes 13 mayo 2022

Como todo el mundo sabe, los remakes y reboots están a la orden del día y, últimamente, Blumhouse le ha dedicado buena parte de su catálogo a recuperar propiedades clásicas del terror para relanzarlas bajo su sello característico. Los hemos visto reinventar el Dark Universe en clave de relecturas modernas independientes, empezando con 'El hombre invisible', y se han atrevido con secuelas tardías de 'La noche de Halloween', 'Jóvenes y brujas' y 'Candyman', entre otros icónicos títulos del pasado.

Zac Efron y Ryan Kiera Armstrong

A todas ellas se une ahora 'Ojos de fuego', nueva adaptación de la popular novela de 1980 escrita por el maestro del suspense, Stephen King, que ya fuera convertida en película en 1984 con Drew Barrymore, solo dos años después de 'E.T., el extraterrestre', en el papel de la niña protagonista. Esta nueva versión viene de la mano de Keith Thomas ('The Vigil') en la dirección, con guion de Scott Teems, que escribió la reciente 'Halloween Kills', y producción de Jason Blum y Akiva Goldsman.

Siguiendo también la estela de recientes adaptaciones de Stephen King, una constante de la pantalla (grande y pequeña), pero especialmente presente en los últimos años ('It', 'Cementerio de animales', 'Doctor Sueño' y demasiados proyectos próximos como para enumerar aquí), 'Ojos de fuego' nos devuelve al King más ochentero en una película que se mantiene a grandes rasgos fiel a la historia original, si acaso simplificándola de nuevo e introduciendo ligeros cambios para modernizarla y traerla a nuestro tiempo.

El guion reproduce los compases principales de la novela de King y su adaptación de 1984, contándonos la historia de una familia afectada por el peso de los superpoderes. Andy (Zac Efron) y Vicky (Sydney Lemmon) participaron hace más de una década en los experimentos de una oscura agencia secreta, que les otorgaron habilidades especiales. Poco después, ambos tuvieron una hija, Charlie (Ryan Kiera Armstrong), que nació con su propio superpoder, la pirokinesis, habilidad para controlar el fuego y el calor. Desde entonces, los tres no han dejado de esconderse, cambiando constantemente de residencia para evitar ser encontrados por la agencia, que planea convertir el don de Charlie en un arma de destrucción masiva. Al cumplir los 11 años, a la niña le es cada vez más difícil controlar su poder, lo que llevará a la familia a ser descubierta, obligándolos a emprender una huída definitiva en la que Charlie descubrirá el verdadero y terrorífico alcance de su habilidad.

Ojos de fuego

El guion de Teems condensa el relato de King eliminando y alterando subtramas (por ejemplo, no se para en la adicción de Andy a raíz de su experiencia con la agencia) para dar forma a una historia más concisa, lo cual juega definitivamente en su favor. Al no complicarse en exceso, la película nunca pierde el rumbo, y su clara ausencia de pretensiones hace más fácil disfrutar de su sencilla y eficaz propuesta.

Eso sí, aunque 'Ojos de fuego' se catalogue como un thriller de terror, lo cierto es que la película es mucho más lo primero que lo segundo. De hecho, salvo por un par de sobresaltos ligeros, el horror brilla por su ausencia, siendo el suspense sobrenatural una etiqueta más apropiada para el film. Tampoco hay que esperar emociones muy fuertes de ella, ya que, pese a su calificación por edades no recomendada para menores de 16 años (Rated R en Estados Unidos), se mantiene bastante cauta en cuanto a la violencia gráfica, decidiendo no recrearse demasiado en las muertes, e incluso ocultándolas fuera de plano.

A pesar de ambientarse en la actualidad, la película conserva el ADN ochentero de la historia, recordándonos que 'Ojos de fuego' es una de las inspiraciones principales de 'Stranger Things', fenómeno de Netflix que tomó bastante prestado de ella, y de King en general. Otro marcador del pasado que nos encontramos en ella es la excelente banda sonora de John Carpenter. El legendario director de 'La niebla' se saca así media espinita clavada después de estar a punto de dirigir en su día la primera adaptación y ser sustituido después de que 'La cosa' no funcionase muy bien en taquilla. Carpenter reviste la película de su sonido característico, componiendo junto a sus colaboradores Daniel Davies y Cody Carpenter un score, reminiscente de 'La noche de Halloween', que nos retrotrae directamente a los 80 con sus sintetizadores y sus espeluznantes melodías. Sin duda, de lo mejor del film.

Charlie

Pero el gran acierto de 'Ojos de fuego' es la elección de Ryan Kiera Armstrong como Charlie. Ya la vimos bordando el perfil de la niña creepy medio psicópata en la décima temporada de 'American Horror Story', y aquí vuelve a desplegar su talento dramático innato en un papel similar que nos confirma que estamos ante una futura estrella en ciernes. Su trabajo es digno de elogio, y no solo como interpretación infantil, sino como interpretación a secas. Y de la misma manera, hay que destacar a Efron, que da la talla como su padre, estableciendo una conexión muy real con la niña. Esa relación paternofilial (en la que 'Logan' también se apoyó bastante, por cierto) es el núcleo de la película, y al no perderse de vista en ningún momento, mantiene la historia en un cauce claro y sin distracciones.

Cumple, pero falta riesgo

Ahora bien, lo que no está tan a la altura es su apartado visual. 'Ojos de fuego' es un trabajo cinematográfico bastante plano, con una dirección simplemente funcional y más bien poco alarde artístico, lo cual es una pena teniendo en cuenta las posibilidades que brindaba la historia para hacer algo más visualmente excitante. Pero al igual que con la violencia y el terror, parece que prefiere no arriesgar y quedarse en terreno seguro.

A pesar de esto, la película funciona gracias a su enfoque dramático, que explora el tan omnipresente tema de los superpoderes, no como un don, sino como una maldición con terribles consecuencias, y sus interpretaciones, especialmente las de Efron y Armstrong, que forman un dúo padre-hija muy en sintonía. Y bueno, hay que decir que la adaptación original tampoco es que esté considerada como uno de los grandes clásicos de los 80, a pesar del cariño que le puedan tener los amantes del terror, por eso en esta ocasión, por poco justificado que esté el remake, el agravio comparativo no es tan perjudicial.

Zac Efron

Aunque se eche de menos más creatividad y pirotecnia (nunca mejor dicho), Blumhouse vuelve a demostrar que no hacen falta altísimos presupuestos para hacer una película de ciencia ficción en condiciones. Lo que nos ofrece 'Ojos de fuego' es una actualización correcta que, aunque no aporte nada nuevo o especial, al menos sirve para recordarnos la influencia, mucho mayor de lo que creemos, de la creación sobrenatural de Stephen King en el cine y la televisión actual.

Nota: 6

Lo mejor: Ryan Kiera Armstrong, un pequeño portento. Y la nostálgica banda sonora de John Carpenter.

Lo peor: Visualmente deja bastante que desear, se podía haber hecho mucho más con ella.

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