Solamente por haber sido capaz de sobrevivir al fenómeno, en todos los sentidos posibles, que supuso la adaptación cinematográfica de la inolvidable saga literaria de 'Harry Potter', interpretando además al propio protagonista de la misma, Daniel Radcliffe ya debe ser considerado todo un héroe. Pero es que, además, el británico no se ha quedado durmiendo en sus numerosos laureles y se ha lanzado de lleno, una vez finiquitada la franquicia que le marcará de por vida, a trazar una trayectoria repleta de papeles arriesgados, completamente alejados de la imagen que crítica y público pudieran tener de él y apostando siempre por el camino más imprevisible, atractivo y arriesgado.
Una muestra de personalidad e interés artístico por encima de la comodidad que nos ha servido a más de uno para acabar con los posibles prejuicios que tuviéramos hacia un actor que, película a película, ha ido creciendo frente a nuestros ojos, tanto en un nivel estrictamente físico como, aquí viene lo realmente importante, en todo lo relacionado con su talento. De esta forma, hemos tenido que aceptar, encantados de la vida, que nuestro querido aprendiz de mago ha terminado siendo un actor notable.

Sirvan de ejemplo para demostrar esta teoría algunas interpretaciones tan estimulantes y logradas como 'La mujer de negro', 'Horns', 'Amigos de más', 'Imperium' o 'Swiss Army Man', cintas en las que Radcliffe se entregaba al máximo en cuerpo y alma, dotándolas así de una mayor pasión e interés. Demostraciones de talento por parte de un actor que supo convertir su ilustre pasado en Hogwarts en un disparo de salida para cumplir con las metas más insospechadas. No le esperéis nunca en nada parecido a una zona de confort.