Pocas series han sabido utilizar con tanta inteligencia la intriga y la mala leche y combinar con tanto acierto los toques de suspense y la diversión más juguetona como 'Mujeres desesperadas'. Y es que, a lo largo de sus ocho temporadas y 180 episodios, la obra creada por Marc Cherry supo equilibrar una de esas balanzas que parecen imposibles por una pura cuestión de atrevimiento. En Wisteria Lane había tantos personajes como géneros. Y todo resultaba irresistible.
Liderada por un amplio y fantástico reparto en el que destacaban unas maravillosas Teri Hatcher, Felicity Huffman, Marcia Cross, Eva Longoria y Nicollette Sheridan, 'Mujeres desesperadas' supo mantener un listón que, durante sus comienzos, apuntaba directamente al infinito. Finalmente no lo alcanzó, pero el nivel jamás bajó del notable, algo especialmente meritorio teniendo en cuenta el tiempo que se mantuvo en emisión, tratando siempre de ir un poco más allá en su juego de máscaras, apariencias y giros de guion.

De eso estamos hablando, de un baile de disfraces, una sangrienta feria de atracciones dramática en la que era imposible anticipar la siguiente curvo o el próximo descenso a un sangriento e hilarante infierno de mentiras, rumores y confesiones a media luz. 'Mujeres desesperadas' se lo pasaba pipa confeccionando trampas en las que el espectador caía sin remedio, plenamente consciente de estar ante uno de esos entretenimientos que, más que observarse o disfrutarse de pasada, se devoraban con auténtica pasión. Imposible no echar de menos a estas 'Mujeres desesperadas'.