Si la habéis visto, bueno, ya sabéis que no hay otra opción para la corona de mejor serie de la última década más acertada que 'Succession'. Y es probable que lo admitáis mientras todavía tembláis por ese episodio final destinado a permanecer en el Olimpo de la mejor televisión del siglo XXI que ofreció su (impecable) tercera temporada. Una sensación que se combina con la certeza de estar asistiendo al desarrollo impecable de un clásico de la pequeña pantalla.
Sus personajes, diálogos, giros, dardos envenenados, carcajadas y golpes en el estómago, entre muchos otros elementos, siguen siendo únicos e inimitables, convirtiendo a la obra maestra creada por Jesse Armstrong en una sucesión, nunca mejor dicho, de momentos para el recuerdo. Ayuda, por supuesto, un reparto que se lo pasa pipa interpretando a esta familia de cabrones sin escrúpulos, piedad o algo mínimamente parecido a compasión.

La extraordinaria guinda para una serie que ha sido genial hasta para decidir el momento exacto de su despedida. Y es que, para sorpresa del público y hasta de alguno de sus propios responsables, 'Succession' se despedirá después de su cuarta temporada. Es decir, que nos dices adiós en su mejor momento. Grandeza hasta en el final. Eso sí, lo que la echaremos de menos, madre mía.