Todavía recuerdo el shock que supuso para muchos de nosotros el momento en el que Marion Cotillard recibió el Oscar a Mejor actriz por su (espectacular) interpretación en 'La vida en Rosa'. Y es que, por aquel entonces, su rostro no resultaba tan familiar como el del resto de compañeras de categoría: Cate Blanchett, Elliot Page, Julie Christie y Laura Linney. Casi nada. Sin embargo, ese impacto inicial se ha ido disipando con el paso del tiempo hasta convertirse en cristalina certeza. Cotillard se merecía esa estatuilla. Y Hollywood, junto al público, se rendía a un talento fuera de lo común.
Actriz con querencia por el salto del cine más humilde a los blockbusters más arriesgados, resultando casi siempre más satisfactoria la experiencia en el primero de los casos, Cotillard ha ido labrándose una trayectoria algo irregular en lo que a éxitos y fracasos se refiere, aquí también gana la opción inicial, sin perder por ello en ningún momento su estatus de referente. Cualquier proyecto es automáticamente mejor si ella está dentro.

Musicales, comedias románticas, dramas históricos y hasta acción desenfrenada con fallecimiento cuanto menos discutible, ejem Batman, no ha habido género que se le resista a una de esas intérpretes cuya presencia anula cualquier atisbo de duda. Una de las mejores actrices europeas de las últimas décadas. Marion Cotillard, una estrella con una luz tan impresionante como su talento.