Bill Murray es un género cinematográfico en sí mismo. No importa el género, el tono o la mirada que habite detrás de la cámara o el libreto, cuando él aparece en pantalla, y no necesita más que eso y un par de gestos mínimos, absolutamente todo pasa a sumergirse de lleno en ese particularísimo y genial universo que atesora un actor único en su especie.
Cómico extraordinario y actor dramático capaz de emocionar hasta la lágrima con la única ayuda de una media sonrisa y esa mirada de melancolía otoñal marca de la casa, Bill Murray lleva varias décadas siendo una de las estrellas más queridas por un público que, sencillamente, lo adora. Es lo que tiene haber protagonizado tanto clásicos imbatibles como pequeñas grandes joyas del (mejor) cine independiente de los últimos años.

Fuera de este especial, por cuestión de espacio, quedan otras propuestas igual de recomendables si queremos destacar el talento de Murray como '¿Qué pasa con Bob?', 'El filo de la navaja', 'El pelotón chiflado', 'El hombre que no sabía nada' o 'El último gran día'. Otro conjunto de películas tocadas por el factor Murray. Tan indescriptible, mejor así, como inconfundible.