Incluso en sus dramas más rotundos y memorables, Woody Allen siempre deja alguna ventana abierta para que se cuele la inconfundible brisa de la comedia. Más que una vía de escape, intuimos una necesidad por parte del genio neoyorquino de seguir bien cerca de un género con el que nació como guionista y director, comenzó a amar el arte de contar historias y creció hasta convertirse en uno de los cineastas más importantes de la historia del séptimo arte.
Acto de agradecimiento convertido en arte en estado puro, las comedias más sobresalientes de Allen tienen una personalidad profundamente propia, una capacidad admirable para ser identificadas al primer diálogo y una inteligencia sublime a la hora de plantear escenas y diálogos que nos lleven a la sonora carcajada. El equilibrio perfecto entre la ironía, la acidez, el sarcasmo, lo absurdo y la ternura.

Como siempre ocurre a la hora de escoger lo mejor en una filmografía de semejantes quilates, la objetividad se anula con especial intensidad. Aquí están doce comedias magistrales de un tipo del que podríamos haber seleccionado otras veinte y seguirían funcionando. Si quieres reírte hasta que te duela el estómago, este grupo de propuestas es un valor seguro. Si quieres, además, llenar tu memoria de recuerdos cinematográficos inolvidables, empieza por aquí y completa la obra de Woody Allen de principio a fin.