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'La inocencia': Lucía Alemany demuestra por qué las mujeres tienen que hacer cine español

Javi P. Martín Jueves 09 enero 2020

Lucía Alemany habla de su primera película sin pomposidad. De hecho, la llama en todo momento "la peli" y se sacude todo el misterio que suele rodear al proceso de hacer cine. Porque tiene poco misterio: es trabajo, trabajo y trabajo. "Cuando me bloqueaba, iba de cara a buscar la solución", recuerda con el tono práctico y decidido de alguien que no pretende darle más vueltas de las necesarias a las cosas. Esta joven directora tiene 34 años, hace solo 10 que empezó a estudiar cine en la ESCAC y, tras trabajar como meritoria en producciones como 'El olivo' y dirigir su primer corto, ha escrito y dirigido su primer largometraje, 'La inocencia', presentada en el último Festival de San Sebastián en la sección Nuevos Directores.

'La inocencia'

'La inocencia', una historia rodada en castellano y valenciano sobre una adolescente a la que la zona del Mediterráneo rural se le queda pequeña, es una de esas películas que parecen pequeñas pero se hacen grandes en la cabeza del espectador. "No es que sea una obra de Shakespeare, ni tiene unos diálogos que te están contando una gran tesis", confiesa Alemany. Por ello optó por trabajar con el reparto, compuesto en su mayoría por actores amateurs, desde la improvisación, buscando una naturalidad que ha resultado ser uno de los grandes hallazgos de la película. Pero no fue un trabajo fácil tirar por la ventana todas las reglas y convenciones establecidas: "Rodábamos con dos cámaras; la dirección de arte estaba pensada en 360 grados y la luz tenía que ser envolvente, para que ellos se pudieran mover; no había marcas de foco; siempre rodábamos de principio a fin; no había cortes de plano; los actores tenían que estar al cien por cien tanto en su plano como en su contraplano... Y luego en montaje, eso era como un puzzle". Todo un reto creativo que en la película, que brilla por su sencillez, no se aprecia del todo. Y eso es bueno.

Otro de esos hallazgos es el retrato fidelísimo de un pueblo valenciano. Hay algo de autobiográfico en 'La inocencia' para Alemany, que creció en Traiguera (Castellón), donde se desarrolla la película, y comparte con la protagonista el conflicto principal: un embarazo no deseado a una temprana edad. "Yo me fui de Traiguera bastante enfadada. Sentía que no podía desarrollarme, con todo ese chismorreo y la falta de intimidad", dos características que empapan toda la película. Sin embargo, como suele ocurrir cuando uno huye de su casa, con el paso del tiempo descubrió que nunca puede irse del todo: "En la ESCAC me di cuenta de que ese pueblo era el tesoro más grande que yo tenía, lo que me diferenciaba y me identificaba". Así que decidió rodar allí su corto '14 anys i un dia', reencontrándose con una comunidad ilusionada y volcada con el proyecto. "Generó mucha ilusión, como si de repente hubiera actividades extraescolares en el pueblo toda una semana. Entonces sentí que podía rodar la película allí". Y no solo fue una cuestión "romántica", asegura, sino también práctica: "todo el primer acto de la película es robado, esas fiestas de verano sucedían en el pueblo y nosotros nos infiltramos como documental. Si hubiéramos tenido que recrear eso la película habría costado el doble".

'La inocencia'

Pensar en los costes y la viabilidad del proyecto ha sido una de las funciones de Alemany, que ha encabezado una película liderada por mujeres: tanto ella como las productoras Lina Badenes y Belén Sánchez, así como la joven protagonista Carmen Arrufat, son debutantes. ¿Mujeres noveles al mando de una producción cinematográfica? Hace bien poco sonaba a ciencia ficción, pero Alemany admite que "sería muy deshonesto decirte que he sentido discriminación; todo lo contrario, he sentido mucho apoyo". Gracias al sistema de discriminación positiva implantado por el ICAA en los últimos años, según el cual se otorgan más puntos para recibir ayudas a proyectos con mujeres cineastas, una producción como 'La inocencia' sale adelante hoy en día con más facilidades. "Venimos de una lucha que empezaron unas mujeres hace años y estamos cosechando ahora sus frutos. Hay mucha conciencia de que la voz de la mujer tiene que estar en el cine", comenta Alemany. Gracias a ello estamos teniendo una explosión de directoras jóvenes, como son los casos de Carla Simón ('Verano 1993'), Celia Rico Clavellino ('Viaje al cuarto de una madre') y Belén Funes ('La hija de un ladrón').

Todas ellas son películas claramente femeninas, es decir, no podrían haber sido dirigidas por hombres. Se ve en cómo retratan las relaciones entre madres e hijas, por ejemplo. "Es quien te da la vida, has estado en su útero nueve meses y te ha transmitido todo, sus miedos y sus fobias", reflexiona Alemany. "Es importante sanar esa relación, si no tu vida está un poco bloqueada". Otro detalle de ese ojo femenino en 'La inocencia' es cómo la película muestra el cuerpo de sus protagonistas. "Uno de los requisitos que yo quería de Lis era que tuviera las tetas grandes", nos cuenta sobre el personaje protagonista. "Porque hay algo ahí, en ese «hace dos días era niña, y ahora mismo tengo algo que sexualmente es súper atractivo»". También era importante para la directora mostrar a las niñas en ropa interior: "Realmente es muy común cuando estás preparándote para salir, en tu casa con tus amigas, vas con esa ropa interior. Pero no quería que tuviera una mirada sexualizada, porque estás viendo a una niña. Pero a la vez son objetos sexuales". Ese complejo acercamiento resulta en uno de los retratos más realistas, naturales y desdramatizados de la adolescencia que tenemos en el audiovisual español reciente.

¿La desventaja de ser una mujer que empieza? Estaba en la propia cabeza de Lucía Alemany: "Hasta que no demuestras que aquello que estás proponiendo sale bien, siempre hay un miedo detrás. Es muy angustioso... en realidad esta peli no la he disfrutado, sentía que tenía que demostrar algo". A punto de estrenarla en cines este 10 de enero, y tras visitar varios festivales y recibir nominaciones en los Goya (Mejor actriz revelación y Mejor canción), los Feroz (Mejor actriz de reparto para Laia Marull) y los Gaudí (entre ellos, Mejor película, mejor dirección y mejor guion), está claro que Alemany ya no tiene nada que demostrar.

Carmen Arrufat ha venido para quedarse

Que esto del cine es trabajo, trabajo, trabajo, lo descubrió Carmen Arrufat grabando 'La inocencia'. A sus 16 años llegó a su primer rodaje, precisamente, cargada de inocencia, y se sorprendió al ver "toda la gente que hay detrás y las horas que se trabaja. No te esperas que vas a tener que repetir una escena 25 veces". Admite que un actor no puede enfrentarse a su trabajo sin afición, "porque entonces no aguantarías un rodaje". Pero eso no la ha achantado ni un poco: "Quiero seguir trabajando, quiero formarme y aprender, aunque llega un momento en el que no depende de mí, que es lo duro de este trabajo".

De momento ha empezado con fuerza: está nominada como Mejor actriz protagonista en los Premios Gaudí y Mejor actriz revelación en los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos y, claro, los Goya. Podría ganar el codiciado cabezón en la gala del próximo 25 de enero, y su competencia se compone de tres mujeres que están cada una en un momento vital muy distinto: Ainhoa Santamaría, Pilar Gómez y Benedicta Sánchez, la protagonista de 'Lo que arde' que tiene 84 años pero es tan nueva en esto del cine como Arrufat. "Todas son maravillosas, pero Benedicta... Cuando me acerqué a presentarme me llamó «mi nietecita»".

'La inocencia'

Arrufat se entrega con elocuencia y energía a las entrevistas, y habla de las redes sociales (en las que, como en el pueblo que retrata 'La inocencia', "hay un constante «qué dirán», por ejemplo las stories de Instagram que subes para que piensen esto y lo otro"), la relación de los jóvenes con el cine hoy en día ("sí van al cine, pero a ver los taquillazos") o 'Merlí', la serie sobre un profesor de instituto a la que ha estado totalmente enganchada. Se parece mucho a Lis, su personaje: "Compartimos la ambición, la sensibilidad, la inocencia y la cara de niña; pero no compartimos los padres, si mañana les dijera a los míos que me voy a estudiar circo me dirían que adelante".

Consiguió su primer papel después de un primer casting de tres horas en el que ya estuvo improvisando con Lucía Alemany: "Por ejemplo, en un ejercicio me hizo imaginarme una ventana, qué textura tenía, qué veía, qué sentía... Como yo no había trabajado nunca antes, estaba abierta a un montón de cosas. De hecho, ahora mismo, si trabajase en una película que se ciñera al guion quizá me costaría más porque no estoy acostumbrada".

Sin duda tendrá que acostumbrarse, porque tiene una larga carrera por delante. De momento ya está preparando una serie de RTVE, en la que compartirá reparto con Daniel Grao ('HIT'). Pero, como ella dice, la cosa podría torcerse. ¿En ese caso? "Pues a otra cosa", dice. Le irá bien.

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