Solamente la sensación de felicidad que aporta la presencia de Guillermo del Toro al comienzo de cada episodio, con esas presentaciones tan sencillas como encantadoras, justifica por completo la existencia (y visionado) de este gabinete de curiosidades en el que el cineasta mexicano ejerce de inmejorable anfitrión. Pero es que, además, lo que sigue a estas introducciones es un auténtico regalo para los amantes del terror y el fantástico.
Ocho episodios, ocho historias y la sensación compartida de estar ante una serie realmente especial, una propuesta que no deja de ser una apasionada carta de amor a los géneros anteriormente citados y que funciona a las mil maravillas en la práctica totalidad de sus entregas. Una obra de múltiples personalidades que se dirige con firmeza a un mismo destino: entretener, fascinar, sorprender y asustar. Y lo consigue.

Puro disfrute televisivo que se devora en formato maratón con el mismo gusto que se goza de manera sosegada y controlada, suponiendo en cualquier caso un auténtico festival de sobresaltos, sangre, fantasmas, giros imposibles, personajes memorables, estupendas historias y delicias visuales. ¿Dónde hay que firmar para tener cada año una nueva entrega de 'El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro'?