Casi siempre copados por las comedias románticas, los matrimonios no han gozado muchas veces del espacio que necesitaban en el cine para desarrollar sus problemas. Afortunadamente, con el tiempo los dramas de matrimonio se han ido convirtiendo cada vez más en un género no solo admirado por la crítica sino también respaldado por el público. Antes uno no buscaba sentirse identificado con aquellas historias de matrimonios rotos, ahora lo difícil parece no empatizar con ellos.

Desde que cineastas como Douglas Sirk se atrevieran a sacar las vergüenzas de los aparentemente idílicos matrimonios norteamericanos, los problemas conyugales se han convertido en el centro de varias de las grandes películas del cine. Tal y como demuestran estas películas, han servido tanto para exponer diversos temas que ocurren en cualquier relación (fidelidad, dependencia, vistas de futuro, libertad...) como de excusa para adentrarse en nuevos géneros, como viene demostrando el cine más reciente.
Una historia desde dos perspectivas
'Historia de un matrimonio', la cinta de Noah Baumbach que fue presentada en el Festival de Venecia, promete ser la próxima gran película sobre el matrimonio. Además, está el aliciente de saber que es una historia contada desde dos puntos de vista, el de Nicole (Scarlett Johansson) y el de Charlie (Adam Driver), algo que si bien no es del todo original (ahí está el díptico 'La desaparición de Eleanor Rigby') si intenta hacer un relato en el que la historia no esté contada de manera tan evidentemente parcial.