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EL GENUINO INDEPENDIENTE

Jim Jarmusch, de peor a mejor

Un repaso, de peor a mejor, de la obra del genuino cineasta independiente estadounidense, Jim Jarmusch, quien presentará en el Festival de Cannes su última obra, 'Patterson'.

Jim Jarmusch, de peor a mejor

Jim Jarmusch es como el último mohicano en el cine estadounidense. Nunca ha trabajado para ningún estudio, ha controlado todas sus películas, y ha logrado hacerse un nombre en las periferias de la industria (e incluso es de los pocos cineastas que es propietario de las películas que ha realizado). Se podría decir que es el genuino cineasta independiente, si no fuera porque la denominación no le gusta. Por un lado, porque se asocia con 'raro', por lo que no es de extrañar que aparezca en un episodio de 'Los Simpson' como alguien que intenta averiguar en sus películas quién es sin conseguirlo. Por otro, porque es un término que se ha adocenado, convertido en un sucedáneo de su real significación. Poco tienen que ver la radicalidad de planteamientos estéticos y forma de enfocar y representar la realidad de él y sus compañeros de generación, los integrantes del movimiento underground neoyorkino 'No Wave Cinema' (1976-1985), con el que se consolidaría, y convirtió en etiqueta comercial, en los 90, tras el éxito de la estimable 'Sexo, mentiras y cintas de vídeo'. Se instituyó un cine independiente menos arriesgado que se definía por dar más espacio a los personajes y los diálogos (según la ecuación de que en el cine de más presupuesto ocurren cosas y en el de menos presupuesto hablan de cosas), reducto de obras caracterizadas por la excentricidad, o la mera extravagancia (personajes o comportamientos anómalo o juegos formales más bien superficiales, que con el paso del tiempo han sido cada vez más autocomplacientes como es el caso del cine de Quentin Tarantino en lo que va de siglo). Pero en buen número de casos la diferenciación com respecto al llamado cine comercial sólo se podía apreciar en los distintos presupuestos de producción.

Jim Jarmusch

En el cine de Jarmusch el cine de género es definitivamente otro. No hay vampiros, ni pistoleros ni asesinos a sueldo de organizaciones mafiosas como los de sus películas. Es un cine abstracto, denso, y a la vez de humor irreverente, como si habitáramos un dibujo animado patrocinado por la marca Acme. Su cine, a partir de 'Dead Man' se ha ido aproximando cada vez más a la música. En 'Solo los amantes sobreviven', en la que el vampiro protagonista es músico, él participa como músico, como intérprete y compositor. Su cine es abstracción y música, sueño y trance. En el cine de Jarmusch los espacios adquieren relevancia significante, e incluso como personajes. Y la duración nos confronta con el tiempo. A través de sus películas miras desde otros ángulos. Es un cine que invita a sentir y sumergirse, como quien se introduce en el otro lado del espejo de Lewis Carroll. Su cine, incluso sus intérpretes, parecen definirse por cierta impasibilidad, aunque más bien sea la de Buster Keaton, de ahí su vivaz sentido del absurdo. Son comedias densas. O la densidad con sonrisa disimulada. Por algo fundó el grupo 'Los hijos de Lee Marvin' con los músicos Tom Waits, John Lurie y Nick Cave. Jim Jarmusch, es un cineasta de mirada única, de desplazamientos y derivas, de extrañamientos y encrucijadas, de rupturas en donde los nombres se disuelven y los espacios se desnudan como escenarios. Cine de direcciones transversales, de espacios en blanco, de pausas que son grietas, de lenguaje reventado como el interior de un muñeco de trapo para recobrar la voz de la imaginación que recuerda lo que había antes del nombre. Presentará muy pronto en el festival de Cannes su última obra, 'Patterson', con Adam Driver. Hoy nos sumergimos en su filmografía, de peor a mejor, aunque no considero que haya nada desdeñable en su obra. De hecho, diría que ha dirigido algunas de las mejores y más singulares obras del cine estadounidense de las últimas décadas.

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Jim Jarmusch, de peor a mejor

1 'Permanent Vacation'

'Permanent Vacation'

En su primera obra, Jim Jarmusch ya evidenciaba su condición de 'extraño en el paraíso', su falta de conexión con un entorno, su distancia con una forma de habitar la realidad, su divergencia en el modo de representar la relación con la realidad. El inicio de su opera prima, 'Permanent Vacation' (1980): Un desajuste: la imagen ralentizada de la multitud, pero no así su sonido. No hay correspondencia. Esos planos se alternan con espacios vacíos de callejones rebosantes de despojos y abandono. Una colisión. Este tipo de espacio es el que predominará en el recorrido del protagonista, cuyo nombre Aloysius alude al hijo de Ulises. Es una odisea la que realiza, a la que vez que un recorrido por baldosas amarillas en forma de espacios ruinosos, por las reiteradas alusiones al 'mago de Oz'. La música de 'Somewhere over the rainbow' acompaña su tránsito que no conduce ni al hogar ni al Mundo de Oz, sino al exilio. En el recorrido se cruza con mujeres que se lamentan entre ruinas, o internadas en un sanatorio mental, como su madre, o relatos de músicos que se lanzaron al vacío. La mirada de Jarmusch opta por los márgenes, no por la indistinta masa anónima intercambiable que no sabe que habita un desajuste, el de la pérdida de su propia voz. Jarmusch realiza, con los primeros pasos de una mirada que aún se restriega las legañas de un despertar, una afirmación de mirada, que es distinción de estilo, esa que también exploraron en aquella década una serie de cineastas, como Eric Mitchell o Sara Driver, que participan como intérpretes, a través formas expresivas que rompían con las convencionales formas de representación, aunque no consiguieran hacerse su hueco. Jarmusch sí logró sobrevivir. Su estela aún sigue dotando de distinción al celuloide.

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