Quim Gutiérrez es uno de esos actores que viven agarrados a la verdad, ese concepto interpretativo tan manoseado y previsible que, sin embargo, cuando representa de verdad un elemento contundente para definir el talento de un actor, y este es uno de esos casos, resplandece con una luz especial. Desde sus primeros papeles, Gutiérrez siempre ha conseguido que nos creamos todas y cada una de las vivencias que han marcado a sus respectivos personajes, sin importar géneros cinematográficos o duración en pantalla. Su presencia siempre suma. Marca la diferencia.
Capaz de arrancarnos sonrisas y lágrimas en cuestión de un par de escenas, algo para lo que siempre ha tenido una eficacia especial, Quim Gutiérrez está sabiendo construir una carrera repleta de aciertos y, aquí viene lo mejor, pasos imprevisibles, saltos al vacío sin mirar atrás y retos cada vez más peligrosos, mayúsculos y estimulantes. Mutando de piel en piel, de corazón en corazón y de heridas y cicatrices.

En ese sentido, estos diez papeles que hemos celebrado a lo largo de este especial podrían ejemplificar a la perfección la versatilidad y numerosas virtudes de un intérprete siempre conectado a la historia de la que forma parte, siempre entregado a sus personajes, siempre firme a la hora de dotar de humanidad, dignidad y emoción a creaciones que, en sus manos, adquieren la forma de seres humanos a los que entendemos, odiamos y queremos, dependiendo de la situación. Resumiendo, poca duda, Quim Gutiérrez es uno de los mejores actores de nuestro país. Y lo mejor, seguro, está por llegar.