La tecnología 3D ha ido ganado cada vez más peso a medida que avanza el siglo XXI. Esta forma de filmar, que en un principio generaba vértigo y mareos en muchos espectadores, ha ido perfeccionándose con el tiempo en un intento por buscar la comodidad del público.
La idea es sencilla pero a la vez complicada: intentar que el espectador se sienta dentro de la película pero sin que ello le provoque náuseas. Y no es un problema baladí. Recientemente, el preestreno de 'El desafío (The Walk)' en Estados Unidos, generó gran controversia. Algunos medios aseguraron que varios asistentes tuvieron que ir al baño durante la visualización del film por el exceso de efectos 3D.
3D en el cine y televisión
En cualquier caso, lo que sí está claro es que este tipo de tecnología ha llegado para quedarse. De hecho, cada vez son más los televisores capaces de convertir el contenido bidimensional en un sistema tridimensional. Así, programas y series como 'La que se avecina', 'La ruleta de la suerte' o los propios informativos pueden seguirse en directo con una ligera ilusión 3D.
En el mundo del cine, las tres dimensiones no siempre han sido muy efectivas. Para muchos espectadores, sólo es una forma más de encarecer el precio de la entrada. Películas como 'Harry Potter y las reliquias de la muerte: parte 2' o 'Alicia en el País de las Maravillas' apenas muestran diferencias en su versión 3D respecto al 2D. Sin embargo, no siempre ocurre así. Algunos largometrajes sí han sabido dar con acierto un salto más allá para mostrar lo que se puede hacer con esta tecnología.