Año 2020. Cuando deberíamos estar viviendo en una sociedad que respetase orientaciones sexuales, identidades de género y demás aspectos sobre la vida íntima y personal de los seres humanos, el terrorífico ascenso de la extrema derecha en parte de Europa no podía ser menos en España, donde los nuevos cavernícolas con ideales propios del medievo han conseguido tener voz y voto en el congreso, después de los analfabetos hayan ido a votar en masa en nombre de la nación y los valores de la España profunda.
Una de las medidas que más polvareda ha levantado es la del "pin parental", el cual vienen a suponer un veto por parte de los padres, quienes deberían estar informados de todo tipo de charla y/o enseñanza llevada a cabo en las escuelas y que pudiera atentar contra la moral de los más pequeños. En resumidas cuentas: nada de clases de educación sexual ni conferencias sobre identidad de género con la excusa de que la única intención del divierto es la de adoctrinar a los más pequeños en la cultura gay, porque cabe recordar que si hay algo de lo que presume el votante medio de la ultraderecha, es en el mandamiento divino de que la única relación afectiva y sexual que puede haber, es la de un hombre y una mujer (quiera esta o no, evidentemente). En el presente especial, hacemos un repaso a algunos ejemplos cinematográficos que dejaron claro que eso del pin parental es una mala idea.

Dictadura moral
M. Night Shyamalan, Yorgos Lanthimos, Michael Haneke, Roman Polanski o Xavier Dolan han sido algunos de los cineastas que, a través de diferentes propuestas y géneros, pusieron su granito de arena para que podamos hacernos una idea qué pasaría en el caso de que el pin parental se instaurase sin contemplaciones, llegando a radicalizarse en alguno de los ejemplos, lo cual nos llevaría a algo con lo que la extrema derecha estaría satisfecha: un nuevo régimen dictatorial.
Mientras que 'El bosque' o 'Carrie' sirven como ejemplos sobre el dominio y control parental llevado al límite (y lo que ello puede causar), es curioso ver cómo 'Repulsión' o 'La pianista' pueden leerse en clave de lo que podría ser el resultado de esa represión, algo que congenia a la perfección con los ejemplos de 'Mommy' y 'Canino' y su utópica construcción de la realidad.