Un buen conjunto de personajes es uno de los factores esenciales para el éxito de una serie de televisión. Siempre ha sido así, no hay nada nuevo bajo el sol de esta afirmación, pero en los últimos años se ha destacado con especial intensidad la figura de los grandes protagonistas. Ejemplos inolvidables: Don Draper, Walter White, Frank Underwood, Jimmy McNulty o Tony Soprano. Casi nada. La cuestión es que, de manera paralela y más que afortunada, se ha ido recalcando cada vez más la necesidad de tener un catálogo de secundarios a la altura. Y vaya si los hemos tenido.

Incluso en las series con un alto número de personajes, siempre ha habido alguien que se ha ido ganando a la audiencia capítulo a capítulo, arrebatando los mejores momentos a los mismísimos protagonistas. Ha sucedido también, y sigue sucediendo, que aquellos secundarios que han ido alcanzando mayores niveles de éxito, han terminado consiguiendo un papel más que esencial en la trama. Es un mérito doble, tanto para el intérprete en cuestión como para los responsables de la serie, que deben mantener la máxima atención para identificar estos maravillosos fenómenos.
A continuación, celebramos la figura del secundario antológico recordando diez ejemplos que continúan brillando como el primer día en el que descubrimos que, a la sombra de nuestro personaje principal, aparecía un ladrón de escenas, un torbellino de carisma, una fuente inagotable de grandes escenas. En definitiva, aquí están diez secundarios inolvidables. Ya son parte de la familia.