El 22 de febrero del año 2004 HBO se despedía de 'Sexo en Nueva York', una de sus series insignia que entre finales de los 90 y principios de los 2000 le ayudó a consolidar su imagen de televisión de calidad, y que a día de hoy se ha convertido en uno de los grandes clásicos de la pequeña pantalla.

Los espectadores, por su parte, escuchaban entre lágrimas las palabras que Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker) le dedicaba a Mr. Big (Chris Noth) en la capital francesa: "volvamos a Nueva York, llévame a casa". De esta forma la ficción verbalizaría un "hasta pronto" que terminaría por ser un final definitivo en 2010, después de dos películas que continuarían con el universo desarrollado en la serie.
Con el paso de los años han sido varias las polémicas destapadas en torno a la ficción (sonada es, por ejemplo, la enemistad entre Kim Cattrall y Sarah Jessica Parker), y a pesar de que algunas cuestiones relacionadas con la serie se hayan quedado estancadas a principios de siglo, otras muchas la siguen haciendo hoy en día un producto que merece la pena ver por todos los avances que en su momento sorprendieron (y sorprenden) a millones de personas.
La herencia de Carrie Bradshaw
Dejando a un lado que en cuestiones de clase y etnia se nos presentasen a cuatro mujeres blancas con un poder adquisitivo considerable, lo cierto es que las aventuras y desventuras de Carrie, Samantha, Charlotte (Kristin Davis) y Miranda (Cynthia Nixon) destacaban por mostrarnos a unas protagonistas independientes y empoderadas, que ponían la amistad por encima de todas las cosas, que hablaban sin tapujos sobre sexo y sexualidad, que perseguían sus sueños personales y profesionales, y (por qué no) se enamoraban.
Es por ello que en el 15 aniversario de su final hacemos un repaso a través de diferentes series de televisión que, de una forma u otra, no hubiesen existido sin 'Sexo en Nueva York': la herencia de Carrie Bradshaw.