A Sigourney Weaver la hemos visto salpicada de babas, poseída por un ente maligno y levitando sobre una cama, luchando contra los furtivos para proteger a los gorilas o como directora implacable en 'Armas de mujer'. Y aún le quedan años en los que vivir peligrosamente, como una de las reinas de la interpretación: la reina madre de los aliens.
Empezó su carrera sin una línea que decir en la mismísima 'Annie Hall', la obra de la que menos tendría que lamentarse Woody Allen. De la mano de Ridley Scott, poco tiempo después, pasó de ser una desconocida a empuñar el arma y encañonar a habitantes extraterrestres sin apenas inmutarse. La teniente Ripley obró milagros, con un personaje que en un principio iba destinado a ser un hombre.

Que no nos falte nunca
Recientemente la hemos podido ver a las órdenes de J.A. Bayona y nominada por ello a los Premios Goya, por su papel de abuela en 'Un monstruo viene a verme'. Y de una rígida mujer como era este personaje, ha pasado a ser una villana Marvel en la pequeña pantalla con 'The Defenders', la serie en la que por fin se han juntado los superhéroes que ya se pasearon por Netflix.