Para todos esos millones de lectores que disfrutamos, vibramos y nos emocionamos de manera inolvidable con el universo mágico creada por J.K. Rowling, 'Harry Potter y el misterio del príncipe' supuso un golpe emocional especialmente potente. Y es que, más allá de su indiscutible y asombrosa valía desde un punto de vista estrictamente literario, esta sexta entrega presentaba algunos de los momentos más épicos, desgarradores, apasionantes y desoladores de toda la saga. En resumen, una obra maestra de inicio a fin.
Quizá por eso, su adaptación a la gran pantalla se convirtió en una de las películas más polémicas de toda la franquicia, despertando tantas pasiones y fervientes defensas como críticas negativas especialmente contundentes. Ya sabéis, la eterna y perezosa cuestión sobre la fidelidad hacia el original literario. Sin embargo, el paso del tiempo y los sucesivos visionados, elementos claves para obtener esa perspectiva esencial a la hora de analizar una cinta de estas características, han terminado demostrando que 'Harry Potter y el misterio del príncipe' nunca fue más (ni mucho menos) que otro notable capítulo en el viaje del joven mago y sus compañeros en la gran pantalla.

Claramente inferior a las mejores entregas de la saga ('Harry Potter y la piedra filosofal', 'Harry Potter y el prisionero de Azkaban', 'Harry Potter y el cáliz de fuego' y 'Harry Potter y las reliquias de la muerte: Parte II'), esta sexta película ofrecía el suficiente número de escenas inolvidables como para merecer una mejor suerte en la memoria colectiva. Eso sí, no rozaba los talones del libro al que adaptaba, pero, después de todo, ¿acaso era posible hacerlo? Pues eso. Pasen, vean y lean.