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¿Y si algunos estudios de Hollywood quisieran ahogar a los cines?

Javi P. Martín 11 octubre 2020

Son malos tiempos para tener una sala de cine. El coronavirus está dándole el golpe final a un sector que llevaba décadas en declive. En España la recaudación apunta a ser en 2020 un 68% menos con respecto al año pasado. Las razones señaladas por El Mundo son por un lado, obviamente, el confinamiento, y por otro la falta de estrenos de corte comercial. Ante la falta de asistencia a las salas, Disney está empezando a estrenar superproducciones como 'Mulan' y 'Soul' directamente en su plataforma de streaming, y el resto de estudios de Hollywood están retrasando de forma indefinida estrenos esperadísimos como 'Sin tiempo para morir', 'Dune', 'Wonder Woman 1984', que podrían haber revitalizado la taquilla de 2020.

'Soul'

Las grandes cadenas de exhibición estadounidenses están en las últimas: AMC ha anunciado que podría quedarse sin fondos en enero y Cineworld ha decidido cerrar más de 500 salas. En España no está la cosa mejor, a juzgar por ejemplos como el madrileño Cine Paz, que cerró hace poco diciendo que volverá "cuando el público vuelva". Según la Federación de Cines de España, el 96% de las empresas del sector podrían acabar 2020 con problemas de solvencia. Se podrían perder hasta 171,6 millones de euros según las estimaciones.

Los cines españoles culpan a las "majors" y a Telecinco Cinema, básicamente la única "major" española, que ha retrasado 'Operación Camarón', 'Malnazidos' y su gran apuesta del año, 'Way Down'. La falta de acción del Ministerio de Cultura tampoco ayuda, en contraste con el apoyo del Gobierno francés a su cinematografía.

Pero el problema es global y fatal. "Si hacemos que los cines cierren no será un proceso reversible", asegura Patty Jenkins, la directora de 'Wonder Woman 1984' en una entrevista con Reuters. "Podríamos perder la experiencia de ir al cine para siempre. Podría ocurrir igual que lo que le pasó a la industria musical, podrían destruirla convirtiéndola en algo que no da beneficios. No creo que nadie quiera vivir en un mundo en el que la única opción es llevar a tus hijos a ver una película en tu propio salón, o no tienes un lugar al que llevar a las citas".

'Wonder Woman 1984'

¿Opinan sus jefes, los ejecutivos de Warner, lo mismo que ella? Hay que tener en cuenta que las dos películas más taquilleras de los últimos meses en España, 'Padre no hay más que uno 2' y 'Tenet', se estrenaron contra los deseos de sus distribuidoras, porque Christopher Nolan insistió en ello y Santiago Segura se empeñó adelantar la llegada de su comedia a los cines.

Esta semana un analista le decía a The Hollywood Reporter que los estudios de Hollywood deben estar dispuestos a llevarse un golpe financiero para ayudar a los exhibidores. Sí, hay menos público y el pastel está muy reducido, pero ¿por qué los cines tienen que quedarse con el plato vacío? Parece una lógica aplastante: toda la industria tiene que aguantar unida para sobrevivir. Pero ¿y si hubiera un potencial beneficio para algunas empresas en la caída de la exhibición?

Las nuevas reglas del juego

Este agosto el Departamento de Justicia estadounidense tomó una decisión que podría remover la industria de cine tal y como la conocemos. Después de casi un siglo, el Decreto de acuerdo extrajudicial de Paramount que entró en vigor en los años 40 ha sido cancelado. El acuerdo se creó para que estudios de Hollywood como Paramount y Warner Bros dejaran de poseer salas de cine, evitando así un potencial caso de monopolio en el que una empresa controlara todo el proceso de creación cinematográfica: producción, distribución y exhibición. Es cierto que The Walt Disney Company no estaba incluida en ese acuerdo, porque irónicamente en aquel momento no era una empresa lo suficientemente grande, pero se ha atenido a su funcionamiento como el resto de estudios.

Paramount

La política anti-intervencionista de Trump ha impulsado el final del acuerdo, que impedía ciertas prácticas anticompetitivas como el "block booking" o cesión en bloque de varias películas a los cines, sin que estos vieran todas ellas antes de adquirirlas y teniendo que aceptar títulos menos atractivos para poder adquirir los más comerciales; y el "circuit dealing", es decir, la cesión de títulos a ciertas salas de una cadena en un territorio sin darle la opción de compra a salas de la competencia de la misma zona, sobre todo los cines independientes.

Hace unos días el periodista y productor Fernando de Luis-Orueta lanzaba su teoría al aire: "Si fuera mal pensado me parecería una estrategia de los grandes estudios para llevar a la quiebra a las grandes cadenas de salas para comprarlas a precio de saldo y quedarse con el pastel completo ahora que pueden".

En principio no debería ser así. El levantamiento del acuerdo está basado en que el mercado ha cambiado mucho en estos 80 años, por lo que Paramount y compañía no van a volver a caer en los mismos hábitos. Y es cierto que tiene poco sentido que los estudios se pongan a comprar salas de cine, al menos en 2020 mientras pierden dinero y están despidiendo a empleados. Pongamos de ejemplo a WarnerMedia: la decepcionante taquilla de 'Tenet' y otras películas de Warner Bros y la catastrófica llegada de HBO Max al mercado del streaming han puesto a la compañía entre la espada y la pared. Los analistas creen que su única vía de generar beneficios en la situación actual es encontrar la forma de hacer que su plataforma de streaming funcione.

El caso de Disney, una compañía que ya ha monopolizado en cierto sentido las salas de cine durante los últimos años, es distinto. ¿Podría estar interesada en comprar salas para convertirlas en lugares de exhibición exclusiva de sus películas? Así podría mezclar títulos estrenados en la gran pantalla con proyecciones de productos de Disney+, como las series de Marvel que está preparando. Las posibilidades son infinitas.

El peligro del streaming

Pero ahora hay otras empresas en el tablero. Ya en enero, cuando nadie veía venir la pandemia, una coalición de 236 cines independientes estadounidenses advirtieron que la eliminación de los decretos haría que los actores más vulnerables del mercado fueran un objetivo fácil para "depreadores" como Amazon y otros gigantes empresariales que en la última década han empezado a extender sus tentáculos a lo largo de la industria del cine. Para ellos, los grandes peligros ya no son Paramount y Warner Bros, sino Netflix, Amazon y Apple: "Es verdad que la industria del cine está menos integrada verticalmente hoy en día que cuando el Departamento de Justicia impuso el acuerdo de Paramount. Pero está mucho más concentrada y consolidada. En otras palabras, los Grandes Jugadores tienen otros nombres, pero el Gran Apretón contra los independientes persiste en las mismas formas que en los años 40", decía la coalición.

Amazon Studios

A las amenazas de "la Gran Distribución y la Gran Exhibición", los cines independientes tendrán que sumar "el Gran Streaming", avisan, "si los servicios de streaming compran salas de cine y empiezan a mover sus grandes riquezas". Por poner un ejemplo, Netflix y Amazon podrían empezar a practicar el "block booking", obligando a los cines a proyectar películas de alto calado como 'El juicio de los 7 de Chicago' con títulos menos atractivos.

Mientras, las salas de cine se ahogan

Como en toda crisis profunda, las lecturas de las consecuencias que trae la pandemia son muy diversas. En Reino Unido los cines independientes están viviendo una relativa bonanza mientras los multicines cierran sus puertas. "Es un momento excitante para el cine independiente. Es muy importante reconocer que hay una industria más allá de la cultura del blockbuster comercial", cuenta un empleado de una sala independiente de Manchester a The Guardian. Otros comercios que han visto un resurgimiento en 2020 son los autocines, que ofrecen una alternativa segura y aislada a la experiencia de meterse en una sala de cine con decenas de desconocidos.

Pero persiste el problema de la falta de estrenos puramente comerciales que atraigan a grandes masas de espectadores a las salas. Con el estreno de 'Soul' en Disney+, la Casa del Ratón ha acabado por comportarse más como una rata, o en otras palabras, ha aplicado la primera regla del capitalismo: sálvese quien pueda. Con sus constantes retrasos, si los estudios de cine no pretenden acabar con las salas, al menos sí demuestran que les da igual que desaparezcan.

Mientras que Disney, WarnerMedia, Apple, Amazon y Netflix están encontrando otras vías de distribución y eliminando a mediadores por el camino (por no hablar de todas las fuentes de ingresos que tienen, como el merchandising), hay distribuidoras independientes que sí dependen en gran medida de lo que recaudan en taquilla. "Las distribuidoras independientes necesitamos el apoyo más que nunca, que nosotros sí estamos poniendo la carne en el asador", dice la española Surtsey Films en su cuenta de Twitter.

'Soul' no llegará a los cines, pero las salas están llenas de películas como 'Verano del 85', 'Eso que tú me das', 'Rifkin's Festival', 'Falling' o 'Explota explota', una opción completamente segura de ocio y una práctica que depende de todos nosotros que no desaparezca. Desde luego los estudios no van a hacer nada para evitarlo.

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