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Cine de verano 2015: Lo que sí, lo que casi y lo que no

Alberto Frutos Lunes 07 septiembre 2015

Aunque todavía nos queden oficialmente unos días de la estación más calurosa, con el paso de agosto a septiembre comienza a imponerse la rutina, preparar la vuelta al cole y recordar con nostalgia nuestras vacaciones estivales, el calor, las playas y piscinas. El cine también parece haber dejado atrás el verano, y comienzan a llegar películas de corte menos hollywoodiense, de menor presupuesto y mayores posibilidades de dar que hablar de cara a finales de año con los premios y los rankings de las mejores películas del año.

El verano nos ha dejado, como siempre, películas para recordar y películas para olvidar. Alguna ha llegado a ser considerada ya un clásico instantáneo, mientras que alguna otra se ha quedado muy lejos de cumplir con las expectativas. Con este ranking repasamos los mejores y peores estrenos de los meses de julio y agosto, buscando lo mejor que nos ha dejado este verano, y condenando las películas que fueron más fulminantes que un golpe de calor. ¿Cuáles han sido, para vosotros, las mejores y peores películas de este verano?

12 'Cuatro fantásticos': NO

Cuatro Fantásticos

Ya está todo dicho. O casi. Sí, todo sale tan mal. Sí, es un desastre. No, no hay tabla a la que agarrarse en esta tormenta de desdichas, malas decisiones, pobres causas y terribles consecuencias. Convertida, por arte de críticas y golpes, en una atracción de feria cuyo máximo atractivo es la posibilidad de ser testigo en primera persona del Apocalipsis en el que se convirtió su rodaje, 'Cuatro Fantásticos' es ya un clásico dentro de los procesos cinematográficos transformados en naufragio. La batalla entre su (ex)prometedor director Josh Trank y esa (ex)gigante llamado Fox, combinada con un reparto que parecen pedir perdón públicamente con sus gestos en cada entrevista promocional, da como resultado un contexto de errores antológicos que, no podía ser de otra manera, se ven reflejados a lo grande a lo largo de una película que es, resumiendo, Nada. Una película que dura poco más de hora y media, que tarda unos 75 minutos en arrancar y que tiene implantada un clímax final que no llega al cuarto de hora. ¿Suena mal? Es peor. La película de superhéroes más plana, aburrida y decepcionante de la última década. Nivel: echar de menos a Jessica Alba.

11'Ted 2': Copia y pega

Ted 2

Muchos defendemos, o defendíamos, a Seth McFarlane con uñas y dientes. Nuestros argumentos frente a sus detractores se concentran en tres palabras: 'Padre de familia'. Sin embargo, la gran pantalla se empeña en quitarnos la razón. Lo que funciona a la perfección en una de las series animadas más hilarantes de todos los tiempos se convierte en rutina y desgana cuando cambiamos a la familia de Quahog por un osito de peluche malhablado. Y mejor no entremos en la variante western de 'Mil maneras de morder el polvo'. 'Ted', primera entrega que nos llegaba en 2012, fue recibida con más decepción que alegría. En sus mejores momentos, que los tenía, podíamos encontrar la esencia McFarlane pero, haciendo balance, las inesperadas cantidades industriales de azúcar que decoraban el pastel terminaban por dar forma a un dulce que de envenenado tenía poco. Poquísimo. Ni rastro de delirio salvaje, ni de la comedia más absurda, 'Ted' se conformaba con ser un pasatiempo que se veía con media sonrisa. La carcajada, por desgracia, nunca terminaba de aparecer. Tres años más tarde, 'Ted 2', hace exactamente lo mismo. No se cambia una coma, no se opta por el riesgo, ni se eleva el listón cómico de una secuela que prefiere jugar sobre seguro para repetir éxito de taquilla antes que doblar la apuesta. Un copia y pega que reincide en la idea de que a McFarlane la gran pantalla le viene, precisamente, grande.

10'Y de repente tú': Azúcar sin pimienta

Y de repente tú

La nueva comedia americana es un territorio en el que, cada día, aparece una nueva estrella. Eso sí, el 90 por ciento, aproximadamente, llegan de la mano de Judd Apatow, que para eso se inventó él toda esta fiesta. La última en incorporarse se llama Amy Schumer y venía a aportar, dicen, el lado más salvaje y provocador de los últimos años. Me temo que para que eso ocurra tenemos que tirar más de su serie, 'Inside Amy Schumer' que de su salto al largometraje con 'Y de repente tú'. En pocas ocasiones una, en apariencia, mala traducción tiene tanta razón. El original, 'Trainwreck', algo así como descarrilamiento, se ha transformado en un título ñoño, cursi y algo tontorrón, un mensaje que encaja a la perfección con el resultado final de una película que quiere ser algo diferente, aportar cosas distintas al género, y que termina más cerca de la comedia romántica más tópica que de 'La boda de mi mejor amiga'. La mano de Apatow se nota demasiado en un trabajo autobiográfico al que el director de 'Virgen a los 40' decide aportar sus características más reconocibles, el guiño privado, el carnaval de cameos y, una vez más, su pasión por la duración excesiva. Una serie de zancadillas que estancan a Schumer en el lado de lo correcto, ese lugar al que nunca quiso pertenecer. En el reino solamente hay una corona. Y sigue siendo propiedad de Kristen Wiig.

9 'Pixels': Sandler Wins

Pixels

Muchos nos equivocamos pensando que 'Pixels' sería una batalla sin descanso entre su director, Chris Columbus, y su productor y protagonista, Adam Sandler. El primero podía aportar su sentido de la aventura, esa mezcla de encanto y nostalgia que rodea casi toda su filmografía. El segundo, por su parte, convertiría la película en una tontería socarrona marca de la casa, un vehículo para lucir su sentido del humor, infantil y adolescente dependiendo del momento pero siempre fácil, sin margen para la imaginación y originalidad. Lo que pocos podíamos esperar es que saldrían ganando los dos. O, mejor dicho, perdiendo. Lo que en su punto de partida era original, divertido y con el suficiente potencial para convertirse en uno de los blockbusters más apañados del verano, termina convertido en un pastiche de referentes culturales ochenteros, made in USA, competentes escenas de acción y una trama de comedia romántica/familiar metida con calzador. Josh Gad casi consigue salvar lo que, en otras manos, habría podido funcionar. Especialmente si Sandler hubiera confiado en el buen saber de su director, el cual pierde toda la fe en un último tramo repleto de horrorosos juegos de palabras y escenas que rozan el ridículo. Ejercicio de nostalgia fallido, enésimo tropezón sandleriano, que cubre el sector de cada verano de 'lo que pudo ser y no fue'.

8 'Terminator Génesis': Final feliz

Terminator Génesis

Ok, le sobran minutos por todas partes. Vale, no está a la altura de las dos primeras entregas. Pero, oye, ¿quién tenía esperanzas reales en el regreso de Terminator? El director Alan Taylor deja aparcada 'Juego de Tronos', llevándose con él a Emilia Clarke, y se lanza de lleno a una saga (semi) condenada por sus dos últimas secuelas sin asumir demasiados riesgos, jugando sobre seguro y aportando más bien poco a la fórmula original. Lo que termina siendo un castillo de fuegos artificiales sin más sentido que la explosión y los golpes comienza, y se mantiene bastante tiempo en esa línea, como una cinta de acción perfectamente engrasada llena de simpáticos guiños al fan y con el suficiente nivel de entretenimiento como para contentar al recién llegado. Después, lo dicho, todo se vuelve mucho más repetitivo y básico pero sin perder nunca el tono de sano espectáculo. Sus discretos números en la taquilla no aseguran continuidad en la franquicia pero si 'Terminator Génesis' termina siendo su punto y final, contentos. Podría haber sido peor. Mucho.

7 'Operación U.N.C.L.E': De menos

Operación UNCLE

Ser moderado no siempre es una virtud. Especialmente si una de tus señas de identidad es todo lo contrario, el exceso, la locura, el atracón visual que no deja respiro al espectador y que, además, se completa con diálogos que se suceden a la misma velocidad de crucero. Los mejores momentos del cine de Guy Ritchie conseguían todo esto reforzando una personalidad tan caprichosa como convincente. Sorprende, y mucho, que 'Operación U.N.C.L.E.' apueste de manera tan rotunda por la contención, el detalle y hasta la delicadeza. Un juego de espías, organizaciones criminales, secuestros, mentiras y persecuciones que, por tener, tienen hasta científicos malvados. Un homenaje en toda regla al género, un ejemplo del James Bond que nunca veremos y, por encima de todo, un irregular espectáculo a pequeña escala con dos piedras como protagonistas. Ni Henry Cavill, ni Armie Hammer consiguen dotar de vida y química a una película que se agarra con todas sus fuerzas a una maravillosa Alicia Vikander y a un acabado visual que convierte la elegancia en su meta absoluta. Tras un prólogo correcto, la película decide descansar en ratos muertos, lagunas de ritmo que están a punto de tirar toda esperanza a la basura. Resurge entonces el talento de Ritchie para la acción y el conjunto se eleva en dosis de locura, ritmo y vértigo. Quizás demasiado tarde. En este caso, necesitábamos más sangre en las venas y menos contoneo veraniego.

6 'Ant-Man': Teloneros

Ant-Man

Y seguimos con superhéroes. Cotidianos y especiales, no hay termino medio. Este verano nos ha tocado conocer al hombre hormiga, un personaje que, bueno, no entraba en nuestra lista de más deseados. Pero, oye, 'Guardianes de la galaxia' pintaba igual y nos tocó la lotería. No se llega aquí, ni de lejos, a aquel nivel pero tampoco es el desastre (semi)esperado. Seguimos con el maratón Marvel y tenemos guiños a su universo, especialmente relacionados con los Vengadores, pero no son más que condiciones obligatorias que vienen con el contrato. Paul Rudd, fichaje sorpresa que aporta todo el carisma y encanto que la película consigue alcanzar, protagoniza una película que cumple con todos los tópicos de película/presentación de superhéroe aportando pequeñas gotas de sentido del humor bien manejadas, que no desentonan pero que tampoco se atreven a ir un paso más allá. El argumento, las características del personaje, los elementos que rodean al concepto de un hombre hormiga daban para mucho más riesgo pero, por desgracia, nos tenemos que conformar con una película agradable, concisa y modesta. Un trabajo menor que podría haber hecho de su naturaleza una virtud pero que solamente alcanza un nivel por encima de la media general en un clímax final donde lo absurdo y lo trepidante se complementan a la perfección. Pequeños oasis de talento en el desierto de lo visto una y mil veces. 'Ant-Man', ese artista que se conforma con ser el telonero cuando tenía repertorio para más. Mucho más.

5'Los Minions': Sin descanso (amarillo)

Los Minions

Llegamos al final del verano pero la fiebre amarilla continúa imparable. Superando las mejores expectativas comerciales, 'Los Minions' llegaron arrasando y siguen sin conocer el freno. ¿Razones? Venían con mucho terreno ganado y, con el producto final, los más pequeños disfrutan a lo grande con este encantador trío protagonista formado por Kevin, Stuart y Bob. ¿Lo mejor? Que los mayores también encontramos un entretenimiento sin mayor aspiración que la de hacer pasar un buen rato. La cuestión es que, al mismo tiempo, es esa falta de ambición la que condena a 'Los Minions' a la categoría de pasatiempo veraniego, alejada de los niveles de calidad instalados en un género que entró en una categoría de exigencia altísima de un tiempo a esta parte. Es decir, estamos ante una película que se ve, se disfruta y, automáticamente, se olvida. Pero, al mismo tiempo, conviene quedarse con lo positivo de un spin off que, insisto, funciona mejor que sus dos entregas anteriores, otorgando a los Minions una inesperada categoría de protagonistas indiscutibles. Ojalá las próximas secuelas, ya firmadas, cambiaran el orden de importancia en sus personajes. Estos pequeñajos se han ganado un respeto que su jefe no consiguió. Tampoco aportan nada nuevo pero, al menos, no permiten que la sonrisa se relaje.

4'Ciudades de papel': Sorpresas estivales

Ciudades de papel

El miedo que muchos tenemos metido en el cuerpo a la hora de sentarnos en una butaca y ver una (otra) adaptación de un best seller juvenil no es gratuito. Tenemos argumentos de peso, desde 'Crepúsculo' hasta 'The Giver', pasando por 'The Host', probablemente el punto más bajo del género. Por eso, se valora con especial intensidad la llegada de películas capaces de mantener su espíritu de romanticismo adolescente, su ingenuidad e inocencia, ligerísimas dosis de melancolía y, claro, descubrimientos de uno mismo con banda sonora indie. Con estos elementos, bien presentados, mejor desarrollados y finalizados con acierto, se demuestra que la estrategia de marketing global se puede combinar con calidad artística. John Green, uno de los autores con más éxito del panorama literario de los últimos años, puede estar más que satisfecho con las dos adaptaciones de sus novelas más reconocidas. 'Bajo la misma estrella' y, ahora, 'Ciudades de papel', consiguen lo que durante mucho tiempo parecía imposible, resultar encantadoras sin empachar, entretener sin demasiados baches en el camino, profundizar en sus personajes sin caer en la densidad y, lo más importante, evitar lo máximo posible la sobredosis de nubes de algodón. En esta ocasión, Nat Wolff y Cara Delevingne protagonizan una historia que mezcla intriga y comedia, dejando bastante de lado al drama, resultando todo un homenaje a la amistad desde distintos puntos de vista. Más una road trip de colegas que viven una última aventura que un relato de chico conoce a chica, 'Ciudades de papel' acierta donde tantas otras han fallado, otorgando vida y carisma a sus personajes, consiguiendo que el espectador sienta una cercanía con ellos que nunca desaparece. Una rara avis, una sorpresa agradecida, un nuevo ejemplo de que, en el género, sí se puede. Y se debe.

3 'Misión Imposible: Nación Secreta': Incombustible Hunt

Misión Imposible: Nación secreta

En su momento, la segunda parte de 'Misión Imposible', dirigida por John Woo, supuso una de las grandes decepciones cinematográficas de la pasada década. Inaugurábamos el año 2000 con ganas de Ethan Hunt tras la vibrante entrega de espionaje, trampas y escenas icónicas que nos había servido Brian de Palma en un primer capítulo que, aún hoy, mantiene todo su valor intacto. Sin embargo, Woo convirtió toda sutileza en fuegos de artificios y los giros de guión en bochornoso espectáculo de acción tan bien filmada como estúpida. Un desastre que, años más tarde, encontraría una explicación que si bien no la salva de la quema, sirve para entender que la saga serviría, más allá de evidente vehículo de lucimiento para un Tom Cruise que se agarra a ella para seguir en el estrellato más comercial, como demostración de diversidad cinematográfica. Lo que es lo mismo, cada entrega tendría a un director detrás aportando su personalidad y punto de vista. Tras el director de 'Cara a cara', llegó J.J. Abrams con una estupenda tercera parte y Brad Bird con un 'Protocolo Fantasma' que se sigue manteniendo como lo mejor de la franquicia. Bird supo combinar a la perfección el aroma de la serie original con la sensación de maravilla trepidante que transmiten sus trabajos animados dentro de Pixar. Excesiva y vibrante, aquella entrega supuso un éxito total para Cruise y los suyos y justificó, una vez más, el regreso de uno de nuestros espías favoritos con 'Nación Secreta'. En esta ocasión, Christopher McQuarrie cogía los mandos después de su trabajo en la torpe 'Jack Reacher' y apostaba, en una decisión tan valiente como coherente, por regresar al punto de partida, el espionaje puro y duro por encima de la acción desenfrenada. Tranquilidad, 'Nación Secreta' no se olvida del espectáculo y sirve en bandeja alguna de las mejores escenas de la saga pero, en su amplia lista de virtudes destaca más por la intriga que por los golpes. Para entenderlo del todo conviene apuntar el excelente tramo desarrollado en la Ópera, cima total dentro de una película que, además, cuenta con el descubrimiento de Rebecca Ferguson, espía de la que es imposible no enamorarse. La guinda para un pastel que demuestra que Hunt puede estar más que tranquilo. Queremos más 'Misión Imposible'. Sea quien sea el chef.

2'Love & Mercy': Mente y corazón de gigante

Love and Mercy

Entrar de lleno en la música de Brian Wilson es sumamente sencillo. Sus soleadas melodías, sus estribillos contagiosos, su melancolía de atardecer de verano se cuela en los huesos de cualquier melómano y uno no debe más que dejarse llevar. Es lo que tienen los genios. Y Wilson lo es. Lo que no es tan fácil, todo lo contrario, es profundizar en su mente, pasearse por el laberinto de ideas, traumas, desafíos, miedos e inseguridades de una persona tan desequilibrada como valiente, tan pretencioso como intrépido, tan único como complejo. 'Love & Mercy', biopic ejemplar, lo consigue gracias a, primero, un Paul Dano en permanente estado de gracia, apabullante en su capacidad para transformarse en un Wilson que tocó el infinito con sus manos gracias a 'Pet Sounds', una de las obras de arte más importantes de la historia de la música pop, y segundo, a Bill Pohlad, director que acepta el reto y mantiene un equilibrio más que notable a la hora de combinar los elementos dramáticos de su historia. El resultado final es, sencillamente, uno de los mejores retratos del infierno tras el proceso creativo, un regalo para todos los fans de los Beach Boys (maravillosas cada una de las escenas dentro del estudio) y una manera perfecta de conocer la mente y el corazón de un gigante llamado Brian Wilson. Ah, y una de las mejores películas de lo que llevamos de año.

1'Del revés (Inside Out)': El arte melancólico

Del revés (Inside Out)

Palabras mayores. No tenemos tiempo, ni espacio, para explicar TODO lo que es, supone y provoca 'Del revés (Inside Out)'. Resumiendo, es absolutamente asombroso la capacidad que encontramos en esta película para ofrecer un reflejo tan fiel, complejo y profundo sobre la psicología infantil cuando, de repente, deja de serlo. Los miedos, las dudas, la sorpresa, esas sensaciones tan extrañas que provocan los cambios inesperados, los sueños, las pesadillas, los temores y las ambiciones, el primer amor, el deseo, el peso que empiezan a tener los recuerdos, la rabia, la incomprensión. Necesitaríamos más de cien párrafos para enumerar todas las sensaciones que se dan a lo largo de una película que no necesita poco más que hora y media para mostrar todo lo que ha pasado y pasa en nuestra cabeza. En esta ocasión, son los ojos de Riley los que llenan la pantalla con su poder evocador pero podríamos ser cualquier de nosotros los protagonistas. Y por eso, 'Del revés', con sus riesgos aceptados, sus escenas inolvidables, sus personajes antológicos, sus secundarios de oro, su maravillosa banda sonora, obra de ese genio llamado Michael Giacchino, su precioso acabado visual y, por encima de todo, su profundo valor extra cinematográfico, termina siendo, primero, una de las cimas más evidentes de Pixar hasta la fecha y, por otro, una de las películas de animación más humanas de la historia. Un trabajo incapaz de envejecer, un logro que, dentro de veinte, treinta, cien años, se seguirá disfrutando como el primer día, seguirá provocando aplausos, continuará emocionando generación tras generación, no dejará de contar, como nadie ha hecho hasta ahora, la importancia de la melancolía en nuestras vidas. Pixar ha sido, es, única a la hora de mezclar la sonrisa y la lágrima. Ahora nos cuentan, desde dentro, la manera en la que se consigue. Y lo hacen a través del arte más conmovedor. Un clásico.

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