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'Blade Runner 2049': Así es como haces la secuela de un clásico

Javi P. Martín Viernes 06 octubre 2017

Esta crítica NO contiene spoilers

K es un blade runner. Su trabajo es ir "retirando" a los pocos modelos de replicantes que quedan del pasado, de cuando los humanos fuimos tan descuidados que dimos sentimientos a nuestros esclavos. Ya no los hacemos así, hemos aprendido que un sirviente sirve de forma más eficiente sin alma. "¿Para qué quieres que sean humanos si tienen que pasar sus días excavando las minas de un planeta remoto?". Pero lo que K no espera es toparse con algo que podría cambiarlo todo. K no está preparado para enfrentarse a un milagro.

'Blade Runner 2049'

Y eso es todo lo que podemos contar así en líneas generales de 'Blade Runner 2049', la secuela del clásico que dirigió Ridley Scott a principios de los 80. Por dos razones. La primera es que el propio director nos ha pedido expresamente a los que ya hemos visto la película que no desvelemos detalles de la trama; en la proyección para la prensa en Madrid, un rótulo nos recibía en la sala 6 de Kinépolis (una de las mejores salas de la cuidad, requisito de la distribuidora para que viéramos la cinta en las mejores condiciones posibles) con las palabras de Denis Villeneuve: "intentad no contar demasiado".

La otra razón es que entiendo perfectamente por qué se nos hace esta sugerencia. 'Blade Runner 2049' es una secuela que empieza desde su primera escena dándole vueltas de tuerca a su predecesora. Si una parte del público se enfadó con J.J. Abrams por hacer un "soft reboot" de 'Star Wars' con 'El despertar de la Fuerza', esos mismos deberían salir encantados de la nueva película del director de 'Sicario' y 'La llegada'.

El guion, basado en una idea de Ridley Scott y Hampton Fancher (guionista de la original), y que firman el propio Fancher y Michael Green ('Logan', 'American Gods'), sabe construir una historia totalmente nueva sin olvidarse de dónde venimos. '2049' rescata elementos conceptuales, narrativos y estilísticos de 'Blade Runner' pero no se convierte en una esclava de la nostalgia y la comodidad. Sin desvelar nada, porque hay datos básicos de la historia que es mejor descubrir en la propia sala, Villeneuve construye una película que lleva a la 'Blade Runner' original a nuevos terrenos, geográficos y morales. Y por el camino se convierte en un apasionante thriller de investigación, como lo es la original en el fondo.

'Blade Runner 2049'

Además de un buen guion, lo que tiene esta película es un director muy eficiente que no deja de acumular sólidos thrillers año tras año ('Prisioneros', 'Enemy', 'Incendies'), y que aquí vuelve a demostrar su pulso para relatos oscuros, desbordantes de tensión y también su gusto por una violencia cruda. Con Villeneuve, los golpes casi atraviesan la pantalla. Algunas de las escenas de 'Blade Runner 2049' son realmente estimulantes, ya sea por un original concepto de base (la única escena de sexo del metraje) o por las virguerías visuales que consigue el realizador (esa pelea entre luces, sombras y hologramas intermitentes).

Pero hay dos nombres a destacar en el equipo además del de Villeneuve. Su colaborador Roger A. Deakins, director de fotografía también en 'Sicario' y 'Prisioneros' y nominado al Oscar 13 veces, que ayuda a expandir el universo de 'Blade Runner' capturando las diferentes localizaciones que recorre el agente K con nuevas paletas de colores. El espectáculo visual que prometían los tráilers no defrauda, y no podía ser menos en la segunda parte de una película que inventó un género y un estilo. Obviamente, 'Blade Runner 2049' no va a revolucionar el cine ni avistar nuevos horizontes, pero eso es algo que no se planea, simplemente ocurre.

El otro nombre a destacar es el de Dennis Gassner, el director artístico, que ha imaginado el ruinoso mundo por el que se mueven humanos y replicantes. La atestada y futurista ciudad que nos transporta al clásico de Scott es solo uno de los muchos escenarios que atravesamos con K, junto con asépticos edificios de formas imposibles, apartamentos diminutos y antiguas ciudades devastadas por la erosión y la contaminación. Esta secuela consigue, como hacía la de Scott, construir un mundo claustrofóbico y decadente que causa repulsión y horror pero al que, por alguna razón, uno no puede dejar de mirar con fascinación.

'Blade Runner 2049'

En el apartado musical, Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch ('It') saben que no podrían estar a la altura de la icónica banda sonora que firmó Vangelis en 1982, así que ni lo intentan. Recurren en un par de ocasiones contadas a los compases más conocidos de la original (consiguiendo emocionar a todo fan en una de las últimas escenas), pero, como en el resto de apartados del film, dosificando la nostalgia y ofreciendo nuevos elementos.

En cuanto al reparto, varias sorpresas, aunque poco se puede decir de ellas sin desvelar nada. Ryan Gosling y Ana de Armas cumplen; él en su papel de absoluto protagonista, ambos construyendo dos personajes interesantes e inesperados. Harrison Ford por su parte se luce en el tramo final, en el que Rick Deckard adquiere la importancia que el relato requiere de él y el actor explora otros retos más allá de la típica pose de héroe gracioso.

En un metraje colmado de personajes secundarios, sobresalen Dave Bautista y Mackenzie Davis; mientras que Jared Leto y Robin Wright están en piloto automático (aunque ya quisieran otros tener este piloto automático).

Destaca una divertida villana a lo Terminatrix interpretada por Sylvia Hoeks. No consigue alcanzar la complejidad y el status de icono de Rutger Hauer, pero entretiene dando mamporros a diestro y siniestro. Aunque del coral reparto, la sorpresa más agradable es la suiza Carla Juri, que protagoniza una de las escenas más interesantes del film.

La soledad del blade runner

'Blade Runner 2049'

Como decíamos, hay elementos de la 'Blade Runner' original que se reciclan en esta secuela bajo nuevos prismas y con la intención de profundizar. Por ejemplo, en el centro del relato hay una exploración de la soledad (algo muy presente en otras películas de Villeneuve, con personajes como el de Amy Adams en 'La llegada' o Emily Blunt en 'Sicario'). Gosling interpreta a un agente que ansía ser amado, deseado, tocado pero nunca llega a serlo. Cuando ves la película pensando en esta necesidad insatisfecha de su protagonista, hay ciertos giros del guion que adquieren un tono aún más trágico y triste. Por eso es tan atractiva la distopía de 'Blade Runner 2049', un futurismo decadente en el que hombres sin alma se entregan al trabajo más solitario y desagradecido para mantener un precario e injusto orden social: porque nos suena demasiado.

Nota: 8

Lo mejor: Su capacidad para expandir el universo de la original y atraparte visualmente

Lo peor: Que por el nombre haya quienes esperen ver una obra maestra

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