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CRÍTICA

'Mil cosas que haría por ti': Amor a todo precio

Peter Vives protagoniza 'Mil cosas que haría por ti', comedia dirigida por Dídac Cervera ('Los inocentes'). La novia de Dani le abandonará después de que éste perdiera el reloj que le regaló.

Por Miguel Ángel Pizarro Más 2 de Junio 2017 | 11:57
Colaborador de eCartelera. Apasionado del cine y la cultura en general. Cine europeo y de animación, mi especialidad.

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Siempre es de agradecer poder ver en la gran pantalla a nuevos directores, jóvenes promesas que ven cumplidos su sueño de poder pasar por salas y, lo más importante, cuando su película llega a salas comerciales. Tras una primera toma de contacto en la realización con el largometraje 'Los inocentes', firmado por varios directores. Dídac Cervera se estrena en solitario con 'Mil cosas que haría por ti', una simpática propuesta que se aleja de los tópicos de cualquier comedia romántica al uso.

Mil cosas que haría por ti

A Dani parece que la buena fortuna le sonríe. Tiene dinero, un negocio que va bien y una novia a la que quiere con locura. Pero todo cambia por una pérdida aparentemente pequeña pero crucial en su vida. Dani no sabe dónde ha metido el lujoso reloj que le había regalado Mónica, su querida novia. Ésta, cansada de muchas decepciones que le ha dado Dani, aprovecha la situación para abandonarlo. Derrotado, Dani decide seguir el consejo de su amigo Elías y decidirá encontrar el reloj perdido con la esperanza de recuperar a la mujer de su vida. Lo que se esperaba el chico es que acabaría siendo perseguido por la mafia y la policía y que recuperar a su amor podría costarle la vida.

Rompiendo la cuarta pared

Cervera utiliza una trama propia de la comedia romántica europea, pareciéndose a una película cuqui protagonizada por Virginie Efira o Benno Fürmann, sobre todo teniendo de protagonista a Peter Vives. Sin embargo, el director rompe con lo previsto al ofrecer una cinta que pretende ser cercana al humor de Woody Allen con cierto toque de los Hermanos Coen. De hecho, Cervera se atreve a romper la cuarta pared al poner a sus protagonistas mirando y hablando hacia el espectador potencial, convirtiendo la narración en un personaje más.

Mil cosas que haría por ti

Este movimiento se convierte en un arma de doble filo. Por un lado, inicialmente resulta ingenioso y hasta atractivo, pero, por otra parte, se convierte en su principal debilidad, al lastrar la trama y resultar, en varios momentos, muy forzada dicha situación. 'Mil cosas que haría por ti' intenta ser una simpática comedia que gana mucho gracias a sus personajes secundarios. Primero destacar a Peyu, el humorista catalán salta a la gran pantalla desde la televisión con un personaje que recuerda al de Julián López en 'No controles', aunque quienes se llevan la guinda son Carmina Barrios y Jordi Vilches como la matriarca de una mafia andaluza y su advenedizo hijo catalán. Ambos se complementan muy bien. Sin embargo, los giros argumentales son completamente absurdos e inverosímiles, convirtiendo a la cinta en una propuesta que va decayendo paso a paso.

Peter Vives, de galán caballero a antihéroe improvisado

Eso sí, hay que destacar también la sorpresa que supone ver a Peter Vives en una comedia tan delirante como acaba siendo 'Mil cosas que haría por ti'. El actor barcelonés se quita la imagen de elegante caballero de 'El tiempo entre costuras' y 'Velvet' para mostrar su lado más divertido y destroyer con un personaje que entra en un laberinto de enredos del que costará mucho salir.

Mil cosas que haría por ti

Aunque 'Mil cosas que haría por ti' se inspire en el humor de Woody Allen y quiera romper la cuarta pared. Lo cierto es que el resultado final está más cercano al cine francés, siendo una combinación de las cintas feel-good protagonizadas por Dany Boon con el toque brutal y gamberro de cintas como 'Papá o mamá' o '¡Que te calles!'. Aunque simpática, 'Mil cosas que haría por ti' no es una película digna de verse en cines, demasiado impostada y algo exagerada.

Nota: 4

Lo mejor: La faceta desconocida de Peter Vives para la comedia.

Lo peor: Su final resulta previsible.

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