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'Dear Werner': Cómo rodar una película en solitario y acabar trabajando con el mismísimo Herzog

Javi P. Martín Jueves 19 noviembre 2020

"Herzog es un individuo miserable, rencoroso, envidioso, apestoso a ambición y codicia, maligno, sádico, traidor, chantajista, cobarde y un farsante de la cabeza a los pies. Su supuesto «talento» consiste únicamente en torturar criaturas indefensas y, si hace falta, matarlas de cansancio o asesinarlas". Esta implacable descripción de Werner Herzog la firmaba Klaus Kinski en sus memorias 'Yo necesito amor', enfurecido por el supuesto trato cruel del director alemán hacia él y el resto del equipo que estaba rodando 'Aguirre, la cólera de dios' en la jungla del Amazonas. Para Kinski (quien a su vez se gastaba un carácter volátil y brutal) Herzog era un Dios inclemente como el del Antiguo Testamento.

'Dear Werner'

'Dear Werner (Walking On Cinema)' es el Nuevo Testamento. Un documental que, en vez de retratar la figura del director, la busca como un dios elusivo pero bondadoso. Como un líder al que rezarle para que te guíe en la oscuridad. El escriba esta vez es Pablo Maqueda, un director madrileño de 35 años que retrata a Herzog de forma opuesta a Kinski: como un hombre loco que emprendió "una gesta heroica, un acto de fe", según él, "para salvar a otra persona".

Esta gesta ocurrió durante el invierno del año 1974, cuando Herzog recibió la noticia del cáncer de su amiga, la historiadora y crítica de cine Lotte Eisner. El director decidió emprender un peregrinaje desde Múnich a París, un viaje a pie que, según él, mantendría a su amiga con vida. Y lo plasmó en su diario 'Del caminar sobre hielo', un libro que ha acompañado a Maqueda durante toda su vida y al que siempre ha recurrido para buscar inspiración. "El cineasta caminando solo bajo el frío, en la niebla, es una metáfora muy poderosa de crear una obra", reflexiona. Y en 'Dear Werner', una película rodada en solitario por él, con dos cámaras, y siguiendo el camino que Herzog recorrió durante aquel duro invierno alemán del 74, ha convertido la metáfora en realidad.

'Dear Werner'

Pero para emprender este viaje Maqueda tuvo que recibir, como Herzog, una mala noticia. La financiación de la película que llevaba seis años intentando levantar, 'La desconocida', sufrió un duro golpe que le obligaba a volver a la casilla de salida. "Estaba muy hundido", reconoce. Perdido como estaba, recurrió a su Dios, Werner Herzog. Y releyendo 'Del caminar sobre hielo' se le ocurrió intentar "recomponer esa película invisible" que siempre había intuido en el libro, establecer un diálogo con el cine de su ídolo.

Después de años intentando vender una película, Maqueda se dio cuenta de que necesitaba hacer una película: "Nadie tenía que darme permiso para rodar esto, ninguna distribuidora ni ningún agente de ventas. Ha sido una película completamente autoproducida por mí y por mi productora y pareja Haizea G. Viana", declara.

Pero antes de viajar a Múnich, Maqueda estuvo meses preparándose técnicamente: "Mi mayor miedo era grabar con dos cámaras de mierda los escenarios naturales apabullantes que mis ojos iban a vivir. ¿Cómo voy a intentar establecer un diálogo con el cine de Herzog con dos cámaras digitales?". Leyó y estudió manuales de cinematografía y aprendió sobre el lenguaje de las ópticas. "Es de las cosas que más orgulloso me siento de este viaje, lo que he aprendido a nivel técnico. El hecho de llevar dos trípodes para grabarme a mí mismo, mirar cómo iba a hacer cada toma... me ha cambiado como cineasta".

'Dear Werner'

Se cargó una mochila a la espalda, una cámara Osmo Pocket parecida a la GoPro que graba en 4K, una Lumix GX80 con dos ópticas, y, claro, los dos trípodes, y voló hasta Múnich en el invierno de 2019. Pero encontrar el camino que había recorrido Herzog no fue fácil: "Fue como componer las piezas de un puzzle, porque lo mismo te habla de un pueblo y hasta 20 páginas más tarde no te habla del siguiente, y luego te hace un flashback rememorando lo que ha vivido...". Pero, como dice el profeta, es decir, Herzog: el mundo se revela a quienes caminan a pie. Y a Maqueda se le reveló.

Mientras recorría el camino cual apóstol, Maqueda fue encontrando señales de la existencia de Herzog, señales que han quedado inmortalizadas a lo largo de 'Dear Werner'. Animales salvajes como los osos de 'Grizzly Man', naturaleza despiadada como el hielo de 'Encuentros en el fin del mundo' y el fuego de 'Dentro del volcán', o la exploración del espacio exterior que quizá inspiraría 'The Wild Blue Yonder'. "Mientras andaba me iba adentrando también en su cine, viendo muchas referencias inconscientes a un cine posterior, que él haría 20 y 30 años después".

'Dear Werner'

Rodar una película normalmente es un esfuerzo colectivo, pero este fue, claro, un viaje solitario. "Sentí una soledad que oprimía pero también era una soledad elegida, es parte del viaje del héroe que plantea la película", admite Maqueda. Una odisea en la que se levantaba cada mañana a las 4 de la madrugada para grabar lo que él llama "las horas mágicas del alba". Tras lo cual venían días largos. "En el libro hay un momento en que Herzog camina más de 70 kilómetros en un día, y yo me propuse hacer lo mismo. Tenía mucho miedo de que me dieran calambres, de que los músculos se me agarrotaran como él cuenta en el libro, y en efecto así ocurrió", dice entre risas. "Pero lo disfruté, porque era seguir la locura de un loco. Era importante para mí convertirme en uno de sus personajes, participar de esa locura «herzogiana» que transita todo su cine".

Y entonces ocurrió lo inimaginable: Dios se le apareció. "He escrito esta carta como quien reza a un Dios y no esperaba ninguna respuesta", admite Maqueda. Pero Werner Herzog respondió. Después de enviarle un teaser, al que Herzog respondió "con mucho cariño pero también con mucha delicadeza", Maqueda y Viana decidieron enviarle la película entera. "Al ver la carta que le escribía cambió su visión, estaba muy emocionado y se ofreció a narrar algunos fragmentos del libro". Y así es como consiguieron "la voz de Dios, con ese inglés característico de Herzog", dice Maqueda emocionado.

Como en toda historia bíblica, hay giros muy locos. Después de un invierno frío y a la intemperie, llegó una primavera confinada que Maqueda dedicó a revivir su viaje a través del montaje de la película. "Cuando estábamos confinados y se nos prohibía no solo viajar, sino salir de nuestras propias casas, echaba de menos esa libertad, estar muerto de frío y tiritando en las montañas", confiesa. Mientras para muchos el cine, y la cultura en general, era una tabla de salvación y una puerta de escape, para él lo fue de una forma más profunda: "Disfruté del cine a través de los brutos que estaba montando, fue como volver a repetir la experiencia".

'Dear Werner'

El momento más grandioso (y surrealista) fue cuando recibieron las grabaciones de Herzog. "Hasta ese momento había sido una relación epistolar, que habíamos tenido en el confinamiento, y se me ponen los pelos de punta recordando el día en que llegaron los audios desde su estudio en Los Ángeles. Las tres de la madrugada, Herzog hablándome...".

El director de 'Fitzcarraldo' incluso quiso colaborar en el proceso de creación. "Me animó a que hablara más de mí", cuenta Maqueda. En una parte del viaje se encontró con una cueva que le recordó a 'La cueva de los sueños olvidados', el documental que Herzog rodó en 3D en el sur de Francia, y el madrileño usó este lugar para reflexionar sobre todas las películas que no ha podido hacer. "No tengas miedo, habla más de ti, secuencias como la de la cueva son donde está realmente la película", le dijo el alemán. "Cuando vio la película me dijo que ese espíritu de joven cineasta le recordaba a él mismo cuando hizo un homenaje a F.W. Murnau en 'Nosferatu, vampiro de la noche'. Me puso los pelos de punta", recuerda Maqueda. "Lo primero que nos gustaría hacer cuando ya se pueda viajar es ir a Los Ángeles a agradecérselo".

Un homenaje a Herzog... y una carta de amor

Así es como se gestó 'Dear Werner', una película que nació del luto de un proyecto perdido, como homenaje a una gesta heroica y como un sacrificio al Dios del cine. Por el camino, se convirtió en otra cosa: una búsqueda personal y un acto de amor. Igual que Werner Herzog emprendió el viaje para salvar a Lotte Eisner, Pablo Maqueda quería salvar algo. "Yo quería salvar mis ganas, mi pasión por seguir contando historias, que se estaba viendo un tanto resquebrajada. Seis años intentando sacar un proyecto, en los que más que pensar cómo hacer una película lo único que pensábamos era cómo venderla, algo así acaba agotando las fuerzas y la pulsión creativa", se lamenta el director. "Quería volver a reencontrarme con mis pies".

'Dear Werner'

Y a medida que iba caminando, encontró a su propia Lotte. "Fui mirando atrás y dándome cuenta de que Haizea, que no solo es mi productora sino también mi pareja, ha estado ahí acompañándome en los momentos duros, emocionalmente, dándome el calor que necesitaba". Si Herzog le dio la inspiración, Viana le dio las fuerzas. "En este momento que solo hablamos de nosotros mismos, quise hablar de otros: de Herzog, de las personas que están a nuestro lado apoyándonos, porque ellos son realmente los que hacen que las obras salgan. El talento es ilusorio, lo único que cuenta es las ganas que tenemos de sacar adelante los proyectos. Y para que esas ganas estén vivas, necesitamos ángeles de la guarda que estén a nuestro lado. Pues el mío es Haizea".

Después de haber pasado por el Festival de Cine Europeo de Sevilla, 'Dear Werner' se estrena en los cines españoles este viernes 20 de noviembre, distribuida por los propios Maqueda y Viana. En medio de una pandemia que está afectando muy duramente a las salas, el director asegura que es "el momento de apoyarlas. Es ahora cuando hay que surtir a las salas de cine, y más esta película que es un homenaje al séptimo arte".

Por cierto (o, quizá mejor, postdata): el sacrificio tuvo recompensa. "'Dear Werner' ha sido como un talismán, porque ese golpe duro ya pasó y rodamos 'La desconocida' el año que viene con más de un millón de euros de presupuesto", anuncia el director. Nada como rezarle a un dios misericordioso y que escucha. Como Herzog.

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