Son múltiples los actores y actrices que han decidido, en algún momento de su trayectoria profesional, probar suerte y acudir a la llamada que se produce al otro lado de la cámara. El eco que produce la silla de director/a debe ser muy fuerte, no hay más que ver el modo en el que sigue atrayendo a intérpretes en los últimos años, aunque, a la hora de la verdad, la recompensa posterior no sea tan apetitosa como se podría esperar.
En cualquier caso, aquí hemos venido a festejar el lado medio lleno, incluso rebosante podríamos decir, del vaso del riesgo. Y es que, en los diez ejemplos que protagonizan este especial, cualquier atisbo de duda sobre si tenía sentido o no el intento de este conjunto de estrellas a la hora de jugársela en el campo de la dirección, así como, en algunos casos, en el del guion y la producción, quedó difuminado de inmediato por unas dosis industriales de talento.
Un mérito todavía mayor si tenemos en cuenta que, en todos y cada uno de los casos presentes en este texto, estamos frente a un primer paso. Efectivamente, hablamos de diez debuts que demostraron que, además de intérpretes de primerísimo nivel, en Charles Laughton, Raúl Arévalo, Greta Gerwig, Robert Redford, Jordan Peele, George Clooney, Mel Gibson, Olivia Wilde, Bradley Cooper y Barbra Streisand, casi nada, habitaba la fuerza, el ingenio, la inspiración y el talento que requieren la (mejor) dirección.