Muchos años han pasado de los desastres ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial. Entre las tragedias que trajo este conflicto, el exterminio judío a manos del ejército nazi destacó por la brutalidad de los hechos. Campos de concentración, cámaras de gas y torturas de todo tipo que dejaron (se calcula) más de 6 millones de muertos.

Un extermino tan salvaje como el que supuso la persecución de los judíos durante el Holocausto, sigue siendo un tema sensible mucho tiempo después que ocurriera. Recordado en memoriales y honrado en museos, ha sido, también, evocado en innumerables novelas, películas y series. No es de extrañar, pues los humanos siempre hemos rendido tributo a las historias más poderosas y memorables de los acontecimientos más trágicos de todos los tiempos.
En la tragedia está el drama, pero también el homenaje y la advertencia. Quizás estos relatos ponen de manifiesto una parte oscura de la naturaleza humana que, alimentada del odio y la ignorancia, es capaz de atrocidades inimaginables. Por eso, estos relatos sobre la "Shoah" (como se llama a esta catástrofe en hebreo) sirvan como revulsivo para amueblar conciencias y evitar que los hechos se repitan de nuevo.
Los judíos conquistan Hollywood
La comunidad judía está muy bien representada en la meca del cine. De hecho, pese a ser un tanto por ciento bastante reducido en el total de la población americana, son numerosos en cuanto a la industria hollywoodiense se refiere. Entre los directores judíos encontramos a Woody Allen, Roman Polanski o J.J. Abrams. De origen judío son, también, las actrices Natalie Portman, Scarlett Johansson o Mila Kunis; así como los actores James Franco, Jake Gyllenhaal y Dustin Hoffman.