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Mikel Rueda ('Veneno'): "La cárcel es una parte muy dura de la vida de Cristina y de la que se sabe muy poco"

Javi P. Martín Lunes 19 octubre 2020

Un domingo más, un nuevo capítulo de 'Veneno'. 'Fue más o menos así', el séptimo episodio, ya disponible en ATRESplayer PREMIUM, es el penúltimo de la serie de los Javis y muestra el momento más duro de la vida de Cristina Ortiz: su paso por la cárcel de hombres.

'Veneno'

El reto de plasmar este infierno en pantalla ha recaído en Mikel Rueda, el director de 'A escondidas' y 'El doble más quince', uno de los dos realizadores en los que Ambrossi y Calvo han confiado la dirección de algunos de los dos episodios de la serie. Hablamos con Rueda sobre cómo ha sido colaborar con los Javis, que nos contaban la semana pasada su proceso de aprendizaje como showrunners.

Además de la cárcel, que ha supuesto todo un desafío para el bilbaíno por todo lo que conllevaba (rodar de noche, muchos extras y combinar el trabajo de dos actrices que interpretan al mismo personaje a lo largo de varios años), Rueda nos cuenta que se ha "tirado a la piscina" explorando nuevos estilos para rodar algunos de los momentos más emocionantes de toda la serie. Y no solo hablamos de ese precioso baile final con todas las Cristinas.

Has rodado dos capítulos, el tercero y el séptimo. ¿Cómo ha sido trabajar con los Javis?

Lo primero que quise saber es cómo querían ellos contar la serie, porque tenía muchas dudas en cuanto a cómo acoplar nuestros estilos. Yo tengo mi manera de contar y ellos la suya y había que hacer que la serie fuera uniforme. Hablamos mucho, me dieron muchas referencias de películas, estilos visuales...

¿Como por ejemplo?

Para la cárcel me dieron la referencia de 'Fuga en Dannemora', la miniserie con Benicio Del Toro. Queríamos hacer algo que funcionase estéticamente sin que perdiese realismo, cómo ha sido retratada la cárcel en películas francesas como las de los Dardenne, o incluso 'Celda 211' por su versión muy realista de la cárcel, sin estridencias. También participaron mucho los directores de fotografía, Gris Jordana y Andreu Adam Rubiralta. Y hablamos de cómo dirigir a las actrices, aunque los Javis confiaban mucho en mí porque en mis anteriores trabajos he trabajado con gente que no eran actores profesionales, y aquí nos enfrentamos a un reparto en el que la mayoría tampoco lo son.

¿Fue fácil encontrar esa uniformidad?

Fue muy fácil porque todos, tanto los Javis como los guionistas, Claudia Costafreda, Ian de la Rosa y Elena Martín, hablábamos el mismo lenguaje, nos gustaba el mismo tipo de cine, teníamos los mismos referentes en la cabeza... Además el tercer episodio era un capítulo muy pausado, muy hacia adentro, que tiene que ver con mi manera de contar el cine y creo que, en parte, los Javis decidieron que lo hiciera yo por eso, porque la historia de José (Jedet) y Tomás (Eric Masip) es más íntima.

El séptimo debe de haber sido un reto muy grande.

Sí, porque la cárcel es una parte muy dura de la vida de Cristina, y de la que se sabe muy poco en realidad. La información que tenían ellos cuando empezaron con la documentación era muy poca. Se entrevistó a presos que estuvieron con ella, a funcionarios de prisión, se saben cosas que nos contó Paca... pero era poca información y una historia muy cruda. Así que yo quería ir con pies de plomo y buscar cierto realismo en la realización.

'Veneno'

Aunque sigue siendo un episodio muy estilizado, como el resto de la serie.

Sí, a pesar de buscar esa visión realista de la cárcel, yo soy un obseso de los colores y quería trabajar cromáticamente el capítulo, que tuviera toda una gama de colores que evolucionase desde los verdes desaturados hasta el amarillo con el que acaba el capítulo, hay un viaje de color muy grande.

Es cierto que el episodio acaba con dos planos en los que Cristina (Isabel Torres) y Valeria (Lola Rodríguez) están muy iluminadas con un color muy cálido.

La idea era esa, que hay unos personajes que traen luz a unas personas que están en su momento más bajo. Ellas van de azul o grises o colores desaturados, y esos personajes van de amarillo: tanto Juanillo, el personaje de Kaydy Cain, como Yolanda (Yolanda Sola), los personajes que dan un poco de esperanza a Cristina en la cárcel; como Blanca (Elvira Mínguez), que reaparece y ayuda a Valeria a autoeditar el libro, va vestida completamente de amarillo. Cuando Dana conoce a Juanillo, está intentando encenderse un cigarro con un mechero azul y lo que entra en plano es un mechero amarillo, el de él. Y al final el capítulo acaba en dorados.

Es un episodio que habla sobre la resiliencia y sobre seguir siendo una misma, que acaba con ese baile en el que vemos que Cristina, a pesar de todo, sigue ahí dentro, la que siempre fue.

Teníamos claro que el tema del episodio era cómo, a pesar de todo, siempre hay alguien que te ayuda a salir de ahí y te recuerda quién eres. Cómo puedes luchar por seguir siendo tú aunque te esté cayendo la más grande, y renacer como el ave fénix. Y el final es un homenaje a Cristina, a toda su vida y al recorrido que ha tenido. Aunque queda el octavo capítulo, y prepárate porque vienen curvas, nos parecía muy bonito terminar así, viendo cómo ella, después de todo lo que ha sufrido, consigue resurgir, volver a ser, reconocerse a sí misma. Y de repente, en esa discoteca, con su canción, volver a pasar por cada una de las Cristinas. Cada vez que lo poníamos en pantalla se nos ponían los pelos de punta.

'Veneno'

¿Se reunieron Jedet, Daniela Santiago, Isabel Torres y los dos niños para rodar ese momento?

Todas no, Jedet no pudo. El caso es que esta secuencia no estaba en el guion, se nos ocurrió cuando estábamos planificando y se la propuse a los Javis y les encantó. Entonces producción hizo el esfuerzo de traer a todas a esa secuencia, y ese día que rodábamos en la discoteca Boite ya era una locura porque había muchísima figuración en un rodaje post-pandemia... Fue un día muy complicado con todo lo que había que rodar y lo bonito que tenía que quedar. Y además va el director y dice "¡Que vengan todas las Cristinas, que venga Dana, Isabel, Jedet, Marcos [Sotkovszki] y Guille [Márquez]!". Justo Jedet ese día no podía, así que su plano se tuvo que rodar un día más tarde con un croma.

Paca la Piraña es la única persona que se interpreta a sí misma en esta serie, y está reviviendo momentos muy duros de su vida. ¿Cómo ha sido trabajar con ella?

Trabajar con Paca es una delicia. Es un amor, y tal cual la veis en pantalla, así es. Es un torbellino y a la vez es maravillosa, porque es capaz de dar verdad a todo lo que está escrito. Muchas veces ella nos decía: "Esto no fue exactamente así, esta línea yo no la diría, esto Cristina no lo diría así". Era muy guay porque teníamos en el set a alguien que nos decía si lo que estábamos haciendo era real o se acercaba a lo que había sido.

Todas sus escenas tienen mucha verdad.

Ella venía con el texto aprendido y el guion súper estudiado, pero lo que no podías hacer era decirle que te lo dijese de memoria tal cual, porque no es actriz. Si le hacías ceñirse a la frase en sí le costaba más. Entonces le decías: "Bueno, ya sabes de qué va la secuencia, dinos cómo lo dirías tú", y ella hacía suyas las palabras que estaban en el guion. Las actrices un poco más ortodoxas, cuando estaba Paca, se tenían que acoplar un poco porque ella metía muchas morcillas, o decía frases que no tocaban, improvisaba... y las demás tenían que ir a su cuerda. Pero eso le daba mucha frescura y mucha verdad a la secuencia, no podíamos hacer nada más que dejarla porque aportaba toda la verdad.

'Veneno'

¿No sufrió grabando alguna de las escenas?

Ella tiene una coraza muy fuerte, porque se protege mucho de ciertos temas que le pueden doler más. Es verdad que siempre ha tenido la espina de que ella y Cristina estaban enfadadas al final de los días, pero es una mujer muy inteligente y sabe muy bien lo que es esta serie, lo que significa, el homenaje que le estamos haciendo a su amiga, y a todas. Y a pesar de que habría momentos en que a ella le pudiera doler lo que estábamos haciendo, porque estábamos hablando de su vida, sabía que es por un bien común. Y también es una especie de homenaje a todo lo que ellas han vivido y padecido, y le gustaba hacerlo.

Hay escenas complicadísimas en el capítulo, como ese juego de espacios y puntos de vista cuando Cristina va al programa de televisión, o el montaje que cuenta todo el tema de la autoedición.

El capítulo en general era un reto porque se alejaba de mi forma de contar, y además yo quería ir por ahí, quería intentar explorar. Lo bueno es que los Javis me han dejado libertad absoluta, me dijeron que confiaban en mí, que les mostrara cómo lo quería ir haciendo pero con confianza ciega. Y eso te da mucha seguridad. Sí que me he visto haciendo cosas que en mi cine jamás hubiese hecho: el tema de la autoedición con todas esas pantallas partidas locas, que los de producción se volvían locos preguntándome cuántos planos había que hacer, porque había que hacer millones de planos detalles de dos segundos de un taquígrafo, etc. Yo lo tenía todo en la cabeza, pero era muy complicado de explicar. Les ponía referencias de películas como 'Ocean's Eleven (Hagan juego)' o 'Snatch. Cerdos y diamantes', que tienen montajes así como muy frenéticos. Pero a nivel de producción eso trastoca mucho porque hay que grabar cositas muy pequeñitas en muchísimos sitios para que todo encaje.

La cárcel tampoco debió ser fácil. ¿Dónde se rodó?

Las escenas de la cárcel las rodamos en Segovia durante tres días, y algunas otras, como las de las duchas, nos las trajimos a Madrid. La cárcel fue dura porque tenía mucha noche y mucha figuración, y además la mitad de la historia es con Dana y la otra mitad, con Isabel. Y además pasan años y ellas van cambiando de aspecto. Entonces rodábamos una secuencia con Dana, ella se iba a maquillaje y entraba Isabel para rodar su otra secuencia, con lo que había que cambiar iluminación, localización... luego Isabel se iba a maquillaje para cambiarse y volvía Dana que ya se había cambiado, y así todo el rato. A nivel de producción era un lío. Y luego además de toda esa locura organizativa, emocionalmente e interpretativamente la cárcel era muy difícil para ellas. Es una especie de "infierno oasis", porque de repente entramos a una localización nueva, que nadie conoce, que no sabemos muy bien qué pasó ahí. La pelea de Dana, la violación, las duchas... todo era violencia, constantemente. Para ellas era muy duro porque estaban viviendo algo de lo que parecía que no había salida, hasta que aparecen ciertos personajes era un machaque constante. Y mantener la tensión emocional ahí, actoralmente, es muy complicado, menos mal que son dos pedazos de actrices.

Hay un gran contraste entre las escenas de violaciones, turbias y oscuras, y la escena en la que Cristina conoce a Juanillo, luminosa y con todos esos planos detalle muy sensuales.

Está muy pensado. La idea es que justo la llegada de Juanillo sea un soplo de aire fresco, de hecho si te fijas tiene la misma música que Tomás en el tercer capítulo. Tomás tiene un tema muy bucólico y sensual, una especie de guitarra que sonaba cada vez que aparecía, y esa canción suya la hemos llevado a Juanillo porque cuando lo estábamos editando veíamos que la emoción es la misma, y que lo que representaba Tomás era lo mismo: de repente alguien que se fija en ti, que te cuida, que te mira bien... Por eso buscábamos una planificación diferente con Juanillo, con planos muy cerrados, muy sensuales, con el sol a contraluz, que cada vez que se mueve entra el sol directamente a la fuente, porque Juanillo es luz, es amarillo, y le da un poco de aire a Cristina.

'Veneno'

¿Qué tal Kaydy Cain?

Es un corazón con patas, tanto él como Hugo Costa, que interpreta a otro preso. Dos maravillosas personas que vienen del mundo de la música y aparecen en el rodaje lanzándose a la piscina como se han lanzado, y dando tanto... Cuando no eres actor, tienes que confiar mucho en los que tienes alrededor en el rodaje, y confiaron mucho en mí, se entregaron. Yo tenía miedo, no porque pensara que iban a ser difíciles sino porque no habían hecho algo así nunca, y tenía que guiarles dentro de esa vorágine que teníamos montada. Pero fue un gustazo.

Dentro de la cárcel me encanta el momento en el que Cristina se pinta los labios. Es como un símbolo de feminidad, algo que se le ha negado a ella en ese sitio. ¿Cómo fue rodarlo?

Es una escena preciosa, para nosotros era uno de los momentos del capítulo, si no "el momento". Venía ayudada por Yolanda, que es un ángel, no solo el personaje sino también la propia actriz, que también se llama Yolanda. Es otro personaje que trae luz a Cristina y le ayuda a recordar quién es. Y entonces el pintalabios, algo tan insignificante y tan pequeño, ayuda a Cristina a recordar quién era, eso que le han prohibido y le han vetado en el módulo de hombres. Julio de la Rosa, que está haciendo un trabajazo componiendo la música de 'Veneno', dio la clave con un crescendo que empieza un poco antes y va subiendo y llega hasta ese momento en el que ella se mira, y a la vez Valeria entiende que tiene que autoeditar el libro, y creer en sí misma. De eso trata el capítulo, de creer en ti misma y volver a saber quién eras.

Una separación física y emocional

Cuando Cristina sale de la cárcel llega uno de los momentos más tristes del episodio, que mezcla cuando Paca va a buscarla con ese otro momento en el presente en el que se separan para siempre. Me llama la atención cómo está rodada esa separación, con ese juego de luces y cámaras.

Me tiré a la piscina muchísimo, porque en mi vida hubiese rodado eso así, y dije "qué coño, vamos a hacerlo bien". Es un momento dramático en la vida de ellas dos, porque ahí se separan y van a estar enfadadas siempre, después no hubo reconciliación. Es la separación de dos amigas del alma, de Don Quijote y Sancho Panza, entonces había que hacer algo más que un mero plano-contraplano físico, había que representar esa separación emocional. Andreu Adam Rubiralta y yo estuvimos pensando en ello y dijimos: "¿Y si las montamos con la Dolly y les ponemos unas luces que cambien el color, que estábamos acercándonos a algo cálido y de repente volvemos a bajar al azul?". Y las montamos a una especie de invento, yo lo llamaba el OVNI, porque se subían encima de la Dolly pero les poníamos unas luces a los lados que iban haciendo como una especie de discoteca y además tirándolas hacia atrás, ensanchando el espacio entre ellas dos, una se va hacia el ascensor y la otra se aleja de la puerta. Era una separación física y emocional. Rodarlo fue súper emocionante, teníamos la canción de 'Maldita primavera' de Yuri ya elegida y pedí que se pusiera en un altavoz en el rodaje, y estábamos todos llorando. Isabel y Paca estaban con la emoción tan a flor de piel, sintiéndolo tanto... me estoy acordando y me estoy emocionando. Fue súper especial rodar ese momento.

'Veneno'

Tú tienes un pequeño cameo entregando una pizza.

Yo no quería, está mal decirlo, pero es que todo el equipo técnico ha ido saliendo a lo largo de la serie en diferentes cameos. Son como chistes internos que los sabemos nosotros y nadie más. Y ahí salgo de pizzero, que por un lado es gracioso, pero a la vez tenía que seguir dirigiendo, así que entregaba la pizza y después corría vestido de pizzero para ponerme los cascos y mirar la secuencia. Era curioso, pero no creo que lo vuelva a hacer (risas).

¿Qué ha significado para ti participar en este proyecto?

Ha sido un regalo increíble de los Javis. No solo lo que supone para mí a nivel profesional participar en una serie de estas características, que está triunfando de esta manera y la repercusión que está teniendo, sino a nivel personal: yo no me canso de decir que hago el cine porque me parece que tiene que servir para algo. Creo en el poder revolucionario de la imagen, el poder cambiador y reflexionador de la imagen, y en la responsabilidad que tenemos a la hora de crear imágenes. Por eso el cine que hago quiero que genere preguntas en la gente, y de alguna manera formar parte de este proyecto, que es muy necesario, y que espero que lo vea cuanta más gente mejor, hará pensar a mucha gente. Y para eso contamos historias, para cambiar las cosas.

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