Los dos últimos años de Ezra Miller, que saltó a lo más alto de Hollywood al convertirse en el nuevo Flash del Universo DC, han estado alejados por completo del mundo del cine debido a sus problemas con las autoridades, aunque las informaciones sobre su comportamiento abusivo no han dejado de colmar las noticias sobre su persona.
Miller, que dio sus primeros pasos en el drama de autor 'Tenemos que hablar de Kevin', de Lynne Ramsay, considera volver a Hollywood "con motivos tentadores", después de que la directora y otro amigo suyo le convenciesen de ir a Cannes para apoyar la nueva película que presentaba en el festival Ramsay, 'Die My Love'.
En una entrevista que concedió para Filming Italy Sardegna durante el propio festival, Miller confesó varias cosas, una de ellas con respecto a la directora que le dio su primera gran oportunidad:
"Vine a Cannes para apoyar a una de mis amigas, Lynne Ramsay, a quien considero una de las mejores cineastas vivas. Estoy trabajando con ella de nuevo y probablemente sea lo primero que haga: una película que estamos escribiendo juntos."
Después de colaborar con Ramsay, comenzó a trabajar en proyectos como 'Las ventajas de ser un marginado' u 'Otro día feliz', que fueron la antesala de su participación en las grandes franquicias como 'Harry Potter' en 'Animales fantásticos y dónde encontrarlos' y en DC como Flash, hasta que en 2023 desapareció de Hollywood para pasar a formar parte de todas las noticias desagradables de su vida privada.
Ezra Miller on the Filming Italy red carpet. pic.twitter.com/HO8ofrUoVU
— ? (@metgalacrave) June 21, 2025