No se puede decir que Joe Wright haya tenido una carrera impoluta desde que deslumbrara a crítica y público con 'Orgullo y prejuicio', su maravilloso debut en cine, pero tampoco se le puede acusar, ni mucho menos, de no tratar de dar forma a la película más deslumbrante posible en todos y cada uno de sus trabajos. Y no hay espacio alguno en este sentido para la excepción.
De trazos virtuosos, perfección obsesiva y gusto absoluto por el cuidado hacia el detalle, Wright es un director que asegura deleite visual en cada plano. Capaz de sacar poesía de la escena más pequeña, algo que no siempre ha jugado a su favor, el cineasta continúa a la caza de la película definitiva. Y por el camino, afortunadamente, va dejando obras de auténtico valor.

¿El género en el que transite su talento? Eso, visto lo visto, termina siendo lo de menos. Fantasía, thriller, acción, biopics, adaptaciones imposibles o melodramas románticos, da igual, el cineasta británico buscará siempre alcanzar el máximo. Y lo hará en todos los aspectos posibles. No siempre lo consigue, de acuerdo, pero es un placer asistir como espectador a sus continuos intentos.