El truco es tan sencillo como atrevido, tan (aparentemente) simple como arriesgado, tan contundente como valiente: gastar poco, poquísimo, y recaudar mucho, muchísimo. Esa es la filosofía, el objetivo principal y la manera de trabajar de Blumhouse, una de las productoras más importantes que podemos encontrar dentro de la maquinaria actual de Hollywood. Un estudio que apuesta por trabajos pequeños y que observa, con la calculadora en la mano, la forma en la que destrozan taquillas en medio mundo desde el mismo día de su estreno.
Su líder, Jason Blum, y su equipo han sido capaces de resucitar viejas franquicias y convertirlas en auténticos hitos comerciales, rescatar a cineastas que parecían perdidos y activar con una fuerza insospechada sus trayectorias, convertir austeras propuestas de terror en fenómenos que sobrepasan lo estrictamente cinematográfico. Y todo, absolutamente todo, manteniendo siempre la cabeza fría y escapando de la cifra extra. No siempre les ha salido bien la jugada, evidentemente, pero las estadísticas entre victorias y derrotas dejan poco margen a la duda: Blum y los suyos saben lo que hacen. O tienen más suerte que nadie en la industria.

En este especial, y mirando mucho más allá de lo relacionado con los resultados comerciales, repasamos las diez mejores películas producidas por Blumhouse que hemos tenido la suerte de disfrutar. Propuestas que han ido creciendo en el tiempo hasta convertirse, en algunos casos, en pequeños grandes clásicos contemporáneos y que, aunque muchos no lo esperan, no están relacionadas solamente con el terror o el thriller, géneros con los que se suele relacionar normalmente a la compañía. Bienvenidos al legado Blumhouse.