La clave está en abandonar por completo el ruido exterior a una sala de cine y, desde una butaca ubicada en ese mismo espacio, dejarse llevar por la explosión, el vértigo, la furia, el fuego y el golpe aventurero. El cine de acción, quizá uno de los géneros con mayor capacidad para la supervivencia constante, sigue brillando en taquilla y convenciendo incluso a aquellos críticos que nunca han terminado de comulgar con él. No se trata tanto de una edad de oro, sino de un mantenimiento ejemplar cerca del equilibrio perfecto.

En lo que corresponde a la última década, por trazar un tiempo de espacio tan concreto como reciente y representativo, es evidente que la acción cinematográfica se ha terminado de consolidar como referente en lo que corresponde al triunfo comercial y artístico. Elevado a los altares infinitos gracias a la inestimable ayuda de los múltiples superhéroes que se han ido sumando a la causa, el género ha pasado unos últimos diez años conviviendo felizmente con la victoria absoluto. Y no tiene pinta de que el escenario vaya a cambiar demasiado a corto plazo.
A la hora de hacer balance, las doce sagas que conforman este especial son, sin lugar a dudas, piezas fundamentales para entender el citado entusiasmo general, las entradas agotadas y las ovaciones colectivas. El cine de acción de la última década resumido en un conjunto de películas tan explosivas como imprescindibles.