El cine, especialmente en los últimos años, va a toda velocidad. En muchos casos corresponde a la incesante necesidad de producir películas que mantengan el equilibrio económico de la industria y el estatus que Hollywood pelea cada vez más por mantener firme frente a competentes adversarios. Sucede que, en ocasiones, esa velocidad va más allá de los despachos de los principales estudios y se cuela de manera definitiva en las sinopsis y tramas que vemos desde nuestra butaca. Y ya salimos de las metáforas. Cine en movimiento, cine siempre a punto de descarrilar, cine sobre ruedas, cine sobre raíles. Llegamos.

No existe un género definido como tal al respecto, pero está claro que hay numerosas películas en las que un vehículo ha jugado un papel esencial. Si miramos el ejemplo más reciente, y el mejor de la última década, 'Mad Max: Furia en la carretera', entenderemos hasta que punto una historia puede justificar la presencia de múltiples coches, camiones y motocicletas como elementos indispensables para dotar de cuerpo y músculo narrativo a una película. El alma lo ponen los personajes, claro, de momento no existe un vehículo que haya mostrado más sensibilidad que un intérprete. Aunque todo se andará, calma.
A continuación, centramos nuestra mirada en los trenes, medio de transporte que deslumbró a los primeros espectadores de la historia del cine con 'Llegada del tren a la estación de La Ciotat', de los hermanos Lumière, auténtico punto de inflexión para el séptimo arte. Una obra que define a la perfección la sensación de vértigo, trepidante emoción que traspasa la pantalla. Aquí tenemos nueve películas en las que se intentó alcanzar esa misma meta compartiendo el tren como otro personaje más del relato. No siempre se consiguió, por desgracia, pero en ningún caso descarrilaron del todo. Entretenimiento sobre raíles.