Un batería de heavy metal que se enfrenta de manera directa a la sordera. Un anciano cuya mente empieza a tambalearse de habitación en habitación. Un guionista borracho y genial del Hollywood clásico. Un trompetista de blues con ansia de protagonismo. Un padre de familia tratando de cumplir el sueño americano. El mismísimo Sam Cooke. El mismísimo Abbie Hoffman. El mismísimo Fred Hampton. Un infiltrado en el corazón de los Panteras Negras. El responsable de un centro de atención para personas sordas con problemas de adicción.

O lo que es lo mismo: Riz Ahmed. Anthony Hopkins. Gary Oldman. Chadwick Boseman. Steven Yeun. Leslie Odom Jr.. Sacha Baron Cohen. Daniel Kaluuya. LaKeith Stanfield. Paul Raci. Estos diez nombres se jugarán la codiciada victoria en las categorías de Mejor actor y Mejor actor de reparto gracias a un conjunto de interpretaciones en las que la decepción brilla por su ausencia. Efectivamente, cualquiera de las posibles victorias se podría considerar injusta. Un nivel altísimo.
Sin embargo, solamente dos de estos actores terminará llevándose la estatuilla a su casa, redondeando así un año extraño al que su trabajo ha brindado algo de agradecida luz. Siguen siendo simples premios, ni una duda, pero sirven como maravillosa excusa para descubrir y celebrar el talento, en esta caso, de diez interpretaciones de auténtica altura.