Si buscamos la definición de la palabra 'cinéfilo' en el diccionario probablemente nos decepcionemos por lo básico, por lo esencial de la respuesta. 'Aficionado al cine'. Y punto. No busquéis más, en esas tres palabras está todo resumido. Una persona que disfruta al máximo de esa liturgia maravillosa de comprar una entrada, sentarte en una butaca, esperar a que se apaguen las luces y, sencillamente, sumergirte dentro de una historia que, en el mejor de los casos, se quedará para siempre en la memoria, despertando sensaciones únicas, permitiendo descubrir emociones y lugares inesperados.

Hablar de las películas esenciales para ser considerado todo un cinéfilo es algo complejo, complicadísimo y muy atrevido. Entra en juego la subjetividad de manera casi inevitable pero, claro, a continuación van a aparecer veinte películas capaces de generar una unanimidad histórica generación tras generación. Hay gustos para todos los colores, pero es bastante complicado encontrarse con algún espectador que no disfrute hasta el éxtasis con ninguna de ella. Hablamos de obras maestras en las que todo funciona y que, durante décadas y décadas se han mantenido inamovibles en las omnipresentes listas de lo mejor de la historia del séptimo arte.
En este especial se ha intentado contar con el mayor número de géneros cinematográficos posibles, encontrando westerns, dramas, romances, comedias, thrillers, ciencia ficción.. .En el mejor escenario posible, podríamos olvidarnos del mundo, acomodarnos en el sofá y hacer la maratón definitiva, disfrutando, paladeando cada detalle, enamorándonos en cada escena una vez más, emocionándonos, llorando de pena y de risa, dejándonos conquistar con veinte películas absolutamente imprescindibles. A disfrutar.