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AÚN QUEDA

'Radegund', el drama de la Segunda Guerra Mundial de Terrence Malick, se estrenará en 2018

El director estadounidense se centra en 'Radegund', un drama sobre la Segunda Guerra Mundial, desde el bando alemán.

'Radegund', el drama de la Segunda Guerra Mundial de Terrence Malick, se estrenará en 2018

Terrence Malick es uno de esos directores que es amado y odiado a partes iguales. El realizador estadounidense es conocido por su especial visión filosófica reflejada en sus obras. Es por esto mismo que películas como 'El árbol de la vida' sean tanto alabadas como insultadas; nadie se pone de acuerdo.

Malick es también famoso por tomarse su tiempo entre cada estreno. Entre 'Días del cielo' y su siguiente película, 'La delgada línea roja', pasaron 20 años. Sus siguientes obras también se hicieron esperar, pero desde 'El árbol de la vida' (2011) el director ha pisado a fondo el acelerador. Su última película anunciada lleva el nombre 'Radegund'.

Terrence Malick dirigirá 'Radegund'

'Radegund' será un drama bélico ambientado en la Segunda Guerra Mundial, como ya hizo Malick con 'La delgada línea roja'. Sin embargo, cambiará de enfoque, llevando la historia al bando alemán. El productor Philip Lee, uno de los encargados del proyecto, mencionó en una entrevista a The Hollywood Reporter que el estreno de la película tendrá lugar en 2018.

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La historia tras 'Radegund'

Terrence Malick presenta la historia basada en hechos reales de Franz Jägerstätter, un objetor de conciencia que decide no unirse al ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial. Los nazis acabarían con su vida y este se convertiría en un mártir que más tarde sería beatificado por la Iglesia católica. August Diehl ('Malditos bastardos') será el encargado de interpretar al protagonista, a quien se unirán otros actores como Matthias Schoenaerts ('La Entrega') y Michael Nyqvist ('John Wick').

Las 24 mejores escenas bélicas

16 'La cruz de hierro'

'La cruz de hierro'

Orson Welles, en su momento, le envió una carta a Sam Peckinpah en la que le decía que 'La cruz de hierro' (1976), le había parecido, desde Sin novedad en el frente (1930), de Lewis Milestone, la mejor película bélica de soldados en acción de combate. Desde luego, pocas más sobrecogedoras. Si Baudelaire hablaba de la belleza convulsa, la obra de Peckinpah encarna esa idea, en especial el climax en el que la palabra 'Demarcación' se convierte en la contraseña que, desafortunadamente, más bien invita a que el horror y el caos y la miseria humana dominen el campo de batalla de la vida. El protagonista, el sargento Steiner (James Coburn) encuentra en la guerra una paradójica sensación de hogar, la que proviene del compañerismo con los hombres a su mando. Esa solidaridad, complicidad y entrega, encarnación de un genuina amistad, que no he visto expresada con tal intensa y elocuente rotundidad en otra película del género. En contraposición, la mezquindad de su oficial superior, aristócrata prusiano, es tan grande que, como Steiner se niega a declarar que Stransky se comportó como un héroe en combate para que así consiga su anhelada cruz de hierro, que Steiner sí posee (al que califica como 'un trozo de hierro'), no le avisará a él y sus hombres cuando se traslade el resto del ejercito, dejándoles solos y 'vendidos' al ejercito ruso que va a tomar sus líneas, por lo que el pelotón de Steiner tendrá que sufrir un via crucis para superar las líneas enemigas antes de retornar a base. Por eso, ese desolador final citado, una de las cumbres del género y del cine, en el que son ametrallados por sus propios compañeros, resulta tan soberanamente desgarrador. Sólo resta el grito de impotencia, furia y desesperación aunque se acribille a la mezquindad . O la carcajada, con la que finaliza la película, la que sabe que todo es absurdo, accidental, porque la Razón hace tiempo que fue decapitada. En esa secuencia brilla el uso del montaje. Un recurso del lenguaje que nadie ha dominado ( o ha llevado a tales radicales cotas de hacer del cine inmersión sensorial en una experiencia) como Peckinpah. Por muchos avances que haya habido después, y mucho cine de acción que se haya realizado, nadie ha sido capaz de superar la refinada musical elaboración de sus escenas de acción ni, sobre todo, ha sabido extraer esa emoción que hace sangrar las entrañas.

Comentarios 1

  • LeonDupeur

    Un director cuyo nombre se baraja junto con los de Bergman, Kusosawa, Tarkovsky, Dreyer, Ozu, etc, etc, no puede dejarse de lado, menos es esta época de cine tan comercial y poco innovador.

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