El tremendo fracaso en la taquilla estadounidense de 'Elemental', película que, por otra parte, ha convencido profundamente tanto a la crítica como al (poco) público que le ha dado una oportunidad, no parece que vaya a ayudar en absoluto a cambiar esa extendida e incomprensible opinión de que Pixar lleva varios años en un estado de forma más cercano a la decepción que a la gloria. Todo ello, por supuesto, basado en el perezoso e injusto ejercicio de la comparación constante.

Y es que a lo largo de los últimos años cada nuevo estreno del aclamado estudio era automáticamente medido en base al listón ubicado en el infinito de sus grandes obras maestras, especialmente aquellas que protagonizaron del 2007 al 2010 una de las rachas de inspiración más abrumadoras de la historia del séptimo arte: 'Ratatouille', 'WALL-E: Batallón de limpieza', 'Up' y 'Toy Story 3'. Y así, claro, es imposible.
Porque, si bien es cierto que 'Cars 2' en 2011 y 'Brave (Indomable)' en 2012 no se encuentran, ni mucho menos, entre lo mejor de de su trayectoria, casi todas las películas que el estudio ha estrenado en los últimos diez años no bajan del notable. Ya sea en forma de secuelas o partiendo de historias originales, siempre más agradecidas por el efecto sorpresa, Pixar lleva una década regalándonos propuestas tan perfectas en la forma como disfrutables en el fondo. Y aquí hemos venido a reivindicarlas y celebrarlas.