CRÍTICA
'Retorno a Brideshead', lucha de clases
Julian Jarrold firma una solvente revisión del texto de Evelyn Waugh, en un retrato de la aristocracia británica en el período de entreguerras totalmente recomendable.

Dirigida por Julian Jarrold y protagonizada por Michael Gambon, Emma Thompson, Matthew Goode, Ben Whishaw, Greta Scacchi, Hayley Atwell, Felicity Jones, Patrick Malahide y Joseph Beattie, 'Retorno a Brideshead' es la adaptación cinematográfica de la novela escrita por Evelyn Waugh, la cual ya fuera trasladada a la pequeña pantalla en 1981 con Jeremy Irons como protagonista.
En la Universidad de Oxford, el joven Charles Ryder conoce casualmente a Sebastian Flyte, hijo de Lord Marchmain. Fruto de esta amistad, Charles se va introduciendo en el exclusivo mundo de la alta sociedad británica y visita, por primera vez, Brideshead, la majestuosa casa familiar de los Flyte. Allí conoce a Julia, la hermana de Sebastian, y queda cautivado por su belleza desde el primer instante. En un tiempo convulso, Charles será testigo del declive de la familia mientras lleva a cabo su particular cruzada por el amor de Julia.
Encomiable adaptación de este clásico de la literatura británica del siglo XX resulta ser la película de Julian Jarrold, quien ya visitara el cine de época con 'La joven Jane Austen', y que en esta ocasión nos ofrece un relato plural de la aristocracia británica en el período de entreguerras.
Lucha de clases
Las más de dos horas de duración de 'Retorno a Brideshead' quedan claramente escindidas en tres arcos argumentales, todos ellos diferentes elipsis en el tiempo a partir de la escena introductoria protagonizada por Matthew Goode: su primer tercio, indudablemente el más extenso si lo comparamos con el resto del metraje, introduce a su protagonista en la particular aristocracia de la familia Marchmain, perfilándonos un conflicto generacional que centrará los posteriores arcos de la película, ofreciéndonos una primera visión ajena -nacida del propio desconocimiento de su protagonista- al verdadero conflicto analizado, en favor de una visión algo frívola y abiertamente hedonista de los años de juventud, eminentemente romántica y particularmente wildeana en el retrato del personaje interpretado por Ben Whishaw, en la que el exceso -en todos los ámbitos- y el carpe diem se erigen como leitmotiv de los aburguesados estudiantes.
A medida que avanza el metraje, la película de Julian Jarrold pierde su inocencia original al mismo tiempo que entrecruza y alimenta sus diferentes subtramas, ofreciéndonos un conflicto de intereses centrado en el trío amoroso constituído por Matthew Goode, Ben Whishaw y Hayley Atwell, mientras siembra la semilla de su tramo final, mucho más ético que pasional, a través del la (casi) siempre excelente labor interpretativa de Emma Thompson. Y es que 'Retorno a Brideshead' muta con fluidez a medida que avanza, evoluciona de un retrato de época convencional a una causa moral en la que la religión como reflejo de la tradición se enfrenta a la ambición de los nuevos tiempos, reflejados en ese burgués ateo de clase media, y artista para más inri, interpretado por Matthew Goode.
Así pues, 'Retorno a Brideshead', en el fondo, no deja de ser otra cosa que un retrato de la paulatina desintegración de la aristocracia británica durante la primera mitad de siglo, teniendo su punto y final en el inicio de la Segunda Guerra Mundial, narrado a través de la silenciosa muerte (hablando en términos morales, por supuesto) de todos y cada uno de los miembros de la familia Marchmain a manos del joven pintor, ya sea de manera directa o indirecta, ofreciéndonos una imagen coral a través de sus individuos.
Por ello, la película de Julian Jarrold se aleja de los estándares del cine de época, va mucho más allá del mero amorío apasionado con telón histórico de fondo, adentrándose en los conflictos nacidos entre una sociedad emergente y otra en decadencia, donde finalmente serán los valores y principios morales básicos de ambos los que tratarán de imponerse a su adversario.
Todo hay que decirlo, 'Retorno a brideshead' acusa en ciertos momentos su extenso y concentrado metraje, en el que creemos asistir a diversos supuestos finales y donde los acontecimientos se apresuran en demasía en su tramo final, sobretodo si en comparación con sus extensos tramos inicial y central, mucho más pausados y dilatados en su ritmo.
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Comentarios 2
sobrenatural
me he comprado hoy el libro.cuando lo lea a ver la peli,jaja
CinemanX
me da mucha pereza la peli, pero Emma es muy grande, que conste xD