Desde que la televisión llegó a nuestras vidas, esta empezó a configurarse como un nuevo formato en el que poder explotar un nuevo universo de posibilidades, la cual permitía conectar con los telespectadores a un nivel que el cine no había hecho hasta entonces. La industria televisiva se hacía su propio hueco y, en un primer momento, se consideró como la forma secundaria con la que poder trabajar en el mundo del espectáculo.
De forma velada, existía la creencia de que un director de cine pasándose a trabajar para la televisión se podía llegar a considerar como un paso atrás en su carrera. Por eso, pudo suponer una revolución que en la década de los sesenta Alfred Hitchcock se trasladase a la pequeña pantalla con una serie que acabó siendo objeto de culto y sirvió de cantera para infinidad de cinestas y trabajadores técnicos que se formaron ahí. Para acabar de constatar que la autoría no tenía por qué no poder casar con el trabajar para la televisión, dos figuras clave del cine moderno como Roberto Rossellini y Jean-Luc Godard, hicieron llegar el neorrealismo italiano y la Nouvelle Vague a los hogares de la gente que pudo ver sus trabajos televisivos.

Autores en pequeño formato
Ya en los noventa, David Lynch se convertía en otro autor consagrado dispuesto a probar suerte en ese otro formato. Desde entonces, y gracias a la proliferación de las plataformas de streaming y de nuevos canales, son cada vez más los directores con entidad propia que, en algún momento u otro, han convertido uno de sus proyectos en una serie. Por ello, en el presente especial escogemos diez ejemplos de series que no deberías perderte y que demuestran que autoría y televisión también pueden congeniar.
Evidentemente, son muchos los directores de cine que en algún momento han trabajado para la pequeña pantalla, ya sea dirigiendo telefilms o capítulos de series, por ello se ha optado por escoger aquellas en las que los reputados cineastas no solo dirigen, sino también constan como creadores de esos proyectos.