Desde las antípodas, el género de terror ha sido algo que, aunque por muchos sea desconocido, se ha venido explotando desde hace décadas, siempre a camino entre la pura autoría y la auténtica exploitation. Mientras nombres como los de Peter Weir se alzaban como uno de los grandes autores del fantástico con sello australiano gracias a obras maestras del género como 'Picnic en Hanging Rock', 'La última ola' o 'Los coches que devoraron París', otros títulos se convertían en objeto del deseo para el público del resto del mundo durante los setenta y ochenta del pasado siglo.
En 1978, Richard Franklin nos presentaba 'Patrick', título en el que un peligroso asesino con poderes telepáticos sembraba el terror incluso estando en estado de coma (tuvo incluso secuela y un remake en 2013). Ese mismo año, Colin Eggleston firmaba uno de los que podrían ser considerados como ejemplos primerizos del eco-terror, y en el que una pareja de urbanitas se las tendría que ver con la implacable y telúrica fuerza de la naturaleza en una pesadilla casi onírica llamada 'Largo fin de semana'. Ya en los ochenta, otro de los títulos que se ensalzarían con nombre propio y que vendrían a destacar como monster movie a la que seguir la pista, fue 'Razorback: Los colmillos del infierno', dirigida por Russell Mulcahy y que nos llevaba hasta una región aislada del interior de Australia en la que un gigantesco cerdo salvaje ha empezado a sembrar el caos a su paso.

Nuevo siglo, más producciones
Con la llegada del nuevo siglo, llegan más posibilidades para que títulos que antes parecían difíciles de llevar a cabo salgan a la luz, y es entonces cuando cineastas australianos empiezan a asomarse dentro del competitivo panorama del cine de género y consiguen posicionarse con entidad propia. Eso sería lo que sucedía con Greg Mclean y con The Spierig Brothers, tándem compuesto por los hermanos Michael y Peter Spierig, quienes han ido llevando a cabo una trayectoria en la que han sido fieles a sus principios en cuanto a lo de estar adscritos al terror y derivados, y a día de hoy continúan al pie del cañón.
Fue el estreno de 'Wolf Creek' en 2005 (a la que siguió 'Wolf Creek 2' en 2013 y la serie 'Wolf Creek' en 2016) lo que podríamos entender como una especie de revitalización de la producción de terror australiana, a la cual pronto han seguido infinidad de títulos que van desde la pura serie B hasta el cine con sello de autor más aclamado en los últimos años (Jennifer Kent y su 'Babadook', por ejemplo), y del cual recuperamos diez de las producciones más interesantes que nos han llegado desde la otra punta del mundo, y desde donde siempre es bueno recibir nuevas propuestas de género.