Puede que no en un simple fotograma, pero está claro que no se necesita mucho tiempo para descubrir que estás viendo una película firmada por Sam Raimi. Es lo que tienen los autores capaces de aportar su sello a cada propuesta a la que se enfrentan, quizá en mayor medida, y de forma comprensible, cuando son obras personales más que cuando se trata de algún trabajo de encargo, pero en todos los casos existe esa personalidad tan auténtica como genuina.
A lo largo de su trayectoria, el guionista y director estadounidense ha orientado gran parte de sus esfuerzos a la combinación del terror, la acción y el humor, obteniendo los resultados más memorables en esos terrenos. Sin embargo, hablamos de un cineasta que también ha probado suerte en otros géneros como el de los superhéroes, la fantasía o incluso el western. Todo ello, por supuesto, sin perder su esencia más representativa.

Con su regreso al blockbuster más espectacular gracias a la notable 'Doctor Strange en el multiverso de la locura', el nombre de Raimi recuperó una fuerza y presencia que nunca debería haber perdido entre el público, ofreciéndole una nueva oportunidad para seguir dando forma a una carrera de la que ya estamos deseando conocer su próxima parada. Desde el culto minoritario o a través del triunfo comercial: siempre Raimi.