La trayectoria profesional de Ridley Scott es profundamente irregular, creo que todos estamos de acuerdo en este punto, pero también es cierto que pocos cineastas en las últimas décadas han firmado con tanta facilidad un número tan alto de grandes películas. El problema, aunque dicho así suene algo absurdo, es que hablamos de un director que comenzó su camino con una propuesta tan interesante como 'Los dualistas' y, sobre todo, con dos obras maestras tan incontestables como influyentes llamadas 'Alien, el octavo pasajero' y 'Blade Runner'. Casi nada.
A partir de ahí, claro, las expectativas se convirtieron en inevitables compañeras de viaje. Y es cierto, para quitarnos ya ese interrogante, que Scott no ha vuelto a firmar una película a la altura de aquellas dos cimas, pero eso no significa, ni mucho menos, que haya estado dando saltos de error en error. Ahí están para armar de razones al cineasta propuestas tan maravillosas como 'Thelma & Louise', 'Gladiator' o 'Marte (The Martian)'. Sin embargo, en este especial vamos a recordar, celebrar y reivindicar diez cintas que, en mayor o menor medida, no han conseguido permanecer en la memoria colectiva con la fuerza y valor que siempre merecieron.

Un conjunto de películas que sirven además para comprobar el admirable talento de Scott para convertir prácticamente cualquier tipo de historia en un espectáculo visual de primera categoría. Ya sea en un mundo de espada y brujería, en el polvo sangriento de una guerra o en el terreno de la aventura más clásica, el cineasta siempre sabe sacar el máximo partido a lo que está contando, asegurando, como mínimo, una experiencia hipnótica para el público. ¿Una carrera irregular? Rotundamente sí. ¿Un director esencial? La duda ofende.