Tres meses después (¡!) de que 'Minority Report' llegara a las carteleras de nuestro país, Steven Spielberg regresaba con 'Atrápame si puedes', una película que se situaba en el extremo contrario de la cinta futurista protagonizada por Tom Cruise. Obras distantes en el tono, esencia, género y naturaleza, sí, pero unidas por la inspiración absoluta de su autor.

Basada en la apasionante historia real de Frank W. Abagnale, un estafador/camaleón que tuvo a la FBI absolutamente desquiciada en su búsqueda y captura, 'Atrápame si puedes' funcionaba de forma sobresaliente en todos y cada uno de sus niveles. Era un melodrama familiar con toques de comedia clásica sin dejar de ser, al mismo tiempo, un thriller de persecución en la que el juego entre el ratón, excelente Leonardo DiCaprio, y el gato, soberbio, una vez más, Tom Hanks, mantenía al espectador en vilo durante 140 minutos que solamente se hacían ligeramente cuesta arriba en su extenso epílogo.

En cualquier caso, se trata de un defecto minúsculo dentro de una obra de fascinante factura y perfecto sentido del ritmo. Para muchos, una de las grandes obras olvidadas de la carrera de su director. Para (casi) todos, una gran película. Ni más ni muchísimo menos.