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'Andor', una 'Star Wars' muy diferente con tremendo potencial, pide fe y paciencia

Berta F. del Castillo Martes 20 septiembre 2022

Se hace difícil criticar el más que tímido arranque de 'Andor' porque esta nueva serie de 'Star Wars', precuela de 'Rogue One', no logra ocultar su potencial, por muy soporífera que aparente ser en sus tres primeros episodios. Tony Gilroy, guionista de la mencionada película galáctica que también se encargase de algún que otro reshoot, vuelve como creador de esta ficción televisiva protagonizada por Diego Luna, que ha sido concebida abrazando una estructura temporal... complicada. El propio Gilroy ha tenido que explicar en varias ocasiones, probablemente teniendo en mente el mencionado arranque 'zombie', cómo va a desarrollar su propuesta argumentalmente hablando. Si el equipo creativo de 'Andor' quiere que los espectadores se suban al viaje que culminará con el evento narrado en 'Rogue One', ha de avisar de que la serie no será todo el rato como son sus primeros capítulos.

De hecho, toda Disney debe ser consciente de la problemática porque ha roto la dinámica que habían venido manteniendo hasta ahora. La prensa no pudo ver nada de 'The Mandalorian' u 'Obi-Wan Kenobi' antes de su estreno, pero de 'Andor' se han mandado los cuatro primeros capítulos. Igualmente, de manera excepcional, Disney+ estrena de golpe los tres primeros episodios de la serie este 21 de septiembre. Sobre un guion de Gilroy, Toby Haynes dirige dichos episodios que se enfocan como una 'película' dentro de un plan que pasa por organizar la primera temporada en 4 bloques de 3 episodios cada uno, para contar un único año en la vida del protagonista. Después, la segunda temporada, saltará un año con cada bloque, es decir, cada 3 episodios se avanzará un poco más hacia un climax que ya tenemos visto.

 Diego Luna en 'Andor'

Que esa es otra. El recorrido en este caso ha de ser 'especialmente' entretenido porque el final ya se sabe, por lo que las vivencias que llevan al sacrificio de Cassian han de construirse pensando en que sean atractivas sin contar con la sorpresa de dicha conclusión... Algo que en los tres primeros episodios no se consigue. 'Andor' está planteada al más puro estilo 'The Wire (Bajo escucha)' lo que ha provocado que algún tuitero se haya lanzado a describir la serie afirmando que si HBO desarrollara una ficción galáctica, sería un poco así. El tempo/ estilo elegido por Gilroy pasa por cocer la trama a fuego lentísimo, pero, alejada de la excelencia de la mencionada serie de David Simon, descuida a sus secundarios. Al menos para empezar. Lo peor del asunto es que dicho creador, que en un principio había pensado hacer 5 temporadas, una por año; defiende esta temporada como una "introducción de los personajes", o sea, rollo la versión extendida de un film 'de origen'.

Todo cambia bastante en el episodio 4, cuando empiezan a atisbarse unas intrigas políticas como para salivar, especialmente cuando Genevieve O'Reilly y Stellan Skarsgård se encuentran en pantalla. Mira que Luna aguanta el tipo, pero es ver a semejantes titanes de la interpretación pensando cómo menoscabar al Imperio desde una sigilosa Resistencia, y morir de gusto. Claro, el problema es que esto es una escena en algo más de dos horas, por lo que el espectador ha de abrazar una fe y una paciencia infinitas pensando en que 'Andor' puede ser brutal si llega a asentarse en el nivel de dicho instante.

 Diego Luna y Stellan Skarsgård en 'Andor'

Así como la trama pide margen para brillar como debería, la producción es de 10 desde el minuto uno. 'Andor' es la primera serie en acción real de 'Star Wars' que se ha negado a utilizar El Volumen, tecnología que comenzase a explotarse en todo su esplendor de la mano de 'The Mandalorian'. Esta propuesta protagonizada por Pedro Pascal, popularizó una herramienta cinematográfica que ya diese sus primeros pasos con los reshoots de 'Rogue One', momento en el que Gilroy tuvo un aperitivo de sus posibilidades. Dicho cineasta no debió de cogerle gusto, porque ahora se ha negado a rodar su serie de esta forma. De 2016 a la actualidad, el StageCraft ha evolucionado hasta el punto de convertirse en un recurso que 'da el pego' en la mayoría de los casos, pero debe ser que hace seis años aún andaba en pañales y Gilroy salió escaldado. Gracias a aquella experiencia nos llega este regalo, una serie de 'Star Wars' rodada en su totalidad a la manera tradicional: en localizaciones físicas y con construcción de decorados. El motivo de esta 'vuelta a los orígenes' no es otro que la imposibilidad de combinar ambas opciones. Al parecer, por el momento, rodar como antaño algunas escenas mientras que otras se plantean en el mencionado plató con su pantalla LED gigante, es demasiado caro, de ahí la necesidad de elegir solo una de las dos opciones (como nos cuenta en su entrevista con eCartelera.com).

La espectacularidad visual de 'Andor' es una delicia, con su acertada ambientación siempre pegada al frío que ya transmitiese 'Rogue One', lo que supone un empuje muy necesario ante lo titubeante de su planteamiento inicial. Además, dicho punto positivo ha de tirar bastante solo del carro porque en este caso no tenemos guiños a personajes legado ni demasiadas conexiones, por lo que el gancho de ver a algún Skywalker, que parecen estar en medio de cualquier sarao galáctico, no es una posibilidad. Tampoco ha de ser una desventaja. Muchos fans de 'Star Wars' están deseando ver aventuras que dejen atrás a la familia más sobreexplotada de la galaxia, y en el caso de 'Andor' encaja porque su enfoque no tiene nada que ver con lo que habíamos visto hasta el momento en la franquicia, ni siquiera con lo planteado en 'Rogue One', que en sus primeros 12 minutos mete flashbacks y visita varios planetas. Aquella película se daba mucha más vidilla en contraposición a 'Andor', serie con la que vamos despacito para plantear unos cimientos que veremos si ganan desde la perspectiva de próximos episodios más jugosos.

 Stellan Skarsgård y Genevieve O'Reilly en 'Andor'

Hay que ser fan

Cuando podría ser una serie de espías sobre esa lucha contra el Lado Oscuro que avanzase en sus orígenes gracias a la duplicidad de algunos senadores que trataron de sabotear al Imperio desde su corazón, una serie abierta a cualquiera que disfrute con las intrigas políticas, 'Star Wars' a parte; 'Andor' se deja llevar por su arrogancia de la mano de un rótulo que quizá no reconozca el espectador medio. Hay que ser muy fan para leer BBY5 y saber de qué le están hablando a uno. Dicha situación temporal podría resultar irrelevante, pero estamos en medio de una cuenta atrás, cierto esquema mental claro podría avivar la sensación de tiempo de descuento.

BBY, como sabrán los seguidores más puestos, son las siglas correspondientes a 'Before Battle of Yavin', instante crucial del timeline galáctico situado en el 'Episodio IV', cuando los rebeldes destruyen la primera Estrella de la Muerte. ¿Una referencia a cuánto antes de 'Rogue One' se está planteando esta serie no habría sido más útil? Desde luego sí supondría una 'apertura' a aquellos usuarios de Disney+ que vengan de subirse al carro con el éxito mandaloriano y no sepan mucho más. Más allá de esto habrá que ver si el potencial latente se desarrolla en la dirección que sugiere y debería, una que nos lleve a un 'Juego de Tronos' interestelar con Mon Mothma (O'Reilly) en cabeza. Fantasía.

Nota: 7

Lo mejor: Que podría convertirse en una buenísima serie de tejemanejes políticos.

Lo peor: Que el 'capricho' estructural haya supuesto un arranque con tres episodios flojos, además de tremendamente lentos.

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