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'Mujercitas': Greta Gerwig reinventa el clásico en un brillante ejercicio de deconstrucción

Pedro J. García Lunes 23 diciembre 2019

Cuando se anuncia el remake de una película o la nueva adaptación de un clásico que se ha llevado ya antes a la pantalla, inmediatamente nos preguntamos la necesidad que hay de volver a contar la misma historia otra vez. Es lo que ocurrió cuando nos enteramos de que Greta Gerwig iba a dirigir una nueva versión de 'Mujercitas', una novela que ha tenido numerosas versiones audiovisuales prácticamente desde que el cine es cine.

'Mujercitas'

George Cukor adaptó el libro de Louisa May Alcott en 1933 con Katharine Hepburn como Jo March, Mervyn LeRoy firmó su propia versión en 1949 con Elizabeth Taylor y Janet Leigh, y Gillian Armstrong nos dio la 'Mujercitas' de los 90 con un firmamento de estrellas de la época: Winona Ryder, Kirsten Dunst, Susan Sarandon, Claire Danes y Christian Bale. Tan recientemente como en 2017 nos llegó la última adaptación, una miniserie en dos partes de la cadena PBS que contaba entre otros con Angela Lansbury y Maya Hawke ('Stranger Things').

Si esto nos dice algo es que hay historias imperecederas que están hechas para ser contadas una y otra vez. Pero la 'Mujercitas' de Gerwig no se apoya en este principio para existir. La directora de Sacramento no solo quería contarla otra vez para las nuevas generaciones, quería reconstruirla, reescribirla y contarnos con su visión por qué es tan importante para tantas personas (especialmente mujeres), y concretamente para ella.

La historia de siempre desde una nueva perspectiva

Uno de los reclamos principales de esta nueva 'Mujercitas' es su elenco, formado por jóvenes estrellas en boga, intérpretes consagrados y leyendas del cine. La tres veces nominada al Oscar Saoirse Ronan se pone en la piel de Jo March, entregándonos otro recital actoral para la posteridad. Sus hermanas están interpretadas por Florence Pugh (Amy), Emma Watson (Meg) y Eliza Scanlen (Beth), quienes forman una familia que se siente real en todo momento. El omnipresente Timothée Chalamet se revela idóneo para encarnar a Laurie, un galán romántico atípico que se entiende mejor en el contexto de la nueva masculinidad que el actor representa, mientras que Laura Dern y Meryl Streep dan vida respectivamente a Marmee y la Tía March, tan infaliblemente como siempre.

Saoirse Ronan y Timothée Chalamet

Este reparto de altura supone un salto importante en escala para Gerwig tras su modesta y aclamada opera prima, 'Lady Bird', que en cierto modo se podría considerar predecesora espiritual de su nuevo trabajo. Para crear su 'Mujercitas', la directora se ha inspirado no solo en la novela de Alcott, sino también en sus escritos personales, estableciendo con ella un doble paralelismo en el que ella se identifica con Jo, quien a su vez ejerce como alter ego de la autora. Además de hablarnos de la voluntad y la perseverancia o del derecho de la mujer a elegir y vivir la vida según sus propias normas, en este ejercicio de espejos colocados entre la ficción y la realidad, Gerwig ha querido (auto)reflexionar sobre la narración, la autoría y su propio proceso como escritora.

Por eso Gerwig ha decidido desmontar la historia para contarla a su manera y en el orden que ha considerado oportuno para lograr su propósito. En lugar de narrarla de forma cronológica, la directora, que también escribe el guion, comienza el relato casi por el final, con las hermanas March como adultas y separadas. A partir de ahí, lleva a cabo un ejercicio de ensamblaje con el que la historia que siempre hemos conocido va tomando forma como nunca habíamos visto, saltando entre pasado y presente para llevar a cabo una emocionante y novedosa relectura.

Un oportuno mensaje feminista

Sin recurrir al anacronismo autoconsciente y paródico de 'María Antonieta' o la reciente 'Dickinson', Gerwig moderniza 'Mujercitas' utilizando la historia de las hermanas March para enarbolar un discurso feminista muy acorde a nuestros días, dibujando a sus personajes con pinceladas de espíritu millennial. La fortaleza de Jo y las muy variadas caracterizaciones de los personajes femeninos -fantásticamente interpretados en sus diferentes etapas vitales- forman un mosaico de personalidades femeninas con el que la directora habla de la voluntad de la mujer y su derecho a elegir su propio camino, sea cual sea (Meg elige casarse y como ella misma dice, su decisión no es menos libre o menos feminista que la de Jo, que antepone su pasión por la escritura al amor). También sobre su naturaleza, o naturalezas, y la necesidad de reprimirlas para adaptarse -"Me siento furiosa todos los días", dice Marmee, que convierte su rabia en fuerza para seguir adelante y cuidar de los demás (Dern está sublime).

Laurie y Amy

Esto hace que no solo Jo sea la heroína moderna del cuento, sino todas las mujeres de la familia March. Y muy especialmente Amy, personaje popularmente considerado como la "villana" de la historia que en la versión de Gerwig recibe un tratamiento más justo. Gracias a un guion que amplifica la perspectiva del personaje en el triángulo amoroso formado por Jo, Laurie y ella, así como a la extraordinariamente matizada interpretación de Pugh, logramos entender a Amy y sus decisiones, aceptamos que ella también está luchando a su manera en un mundo que no ha sido diseñado para la mujer.

En el instinto de supervivencia de Amy, en la cualidad protectora y maternal de Marmee, en el carácter inalterable de la Tía March, en el silencio afectuoso de Beth, en la naturaleza tradicional de Meg y en el espíritu creativo y emprendedor de Jo hallamos a todas esas mujeres que Louisa May Alcott quiso representar en su obra, y que 150 años después siguen tan vivas como entonces.

El mayor romance es el de Gerwig con la historia

'Mujercitas' rebosa vitalidad desde el primer al último minuto. La ágil narración a caballo entre varios tiempos no permite ni un minuto de aburrimiento y la energía de un reparto entregadísimo es contagiosa y nos deja momentos muy divertidos. Aunque no faltan las dosis de tristeza y melancolía inherentes al relato, el optimismo es el sentimiento que define 'Mujercitas' y que marca su perfecto ritmo. Los infantiles bailes de Jo y Laurie (la química entre Ronan y Chalamet es desbordante), las caóticas representaciones teatrales de las hermanas, las vigorosas muestras físicas de cariño o el movimiento constante dentro de la casa de los March, todo acentuado por la magnífica partitura de Alexandre Desplat, nos dejan una película exultantemente viva.

'Mujercitas'

Con una dirección exquisita, un apartado artístico y visual sobresaliente y mediante un trabajo de adaptación brillante que culmina en el final más deliciosamente meta que hemos visto en mucho tiempo, Gerwig ha compuesto algo más que una gran película. Ha llevado a cabo un generoso acto de amor y pasión. Hacia la novela y sus personajes, hacia la mujer y la familia, y en última instancia, hacia el proceso creativo y su propia condición de autora y narradora. Divertida, emocionante, inventiva, eufórica, tan atemporal como moderna y empoderadora, 'Mujercitas' no solo justifica convincentemente por qué contar la historia otra vez, sino que nos da la versión definitiva para nuestro tiempo.

Nota: 10

Lo mejor: El pletórico reparto, la vitalidad que recorre toda la película y la forma en la que Gerwig reescribe la historia, simplemente magistral.

Lo peor: Absolutamente nada.

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